Día de la Escarapela: por qué se celebra cada 18 de mayo en Argentina

Cada 18 de mayo se conmemora en Argentina el Día de la Escarapela, uno de los símbolos patrios más tradicionales del país. La fecha recuerda el momento en que el gobierno del Primer Triunvirato aprobó su uso en 1812, tras un pedido del general Manuel Belgrano para evitar confusiones entre las tropas patriotas y las realistas en el campo de batalla.
18 de mayo de 2026

La iniciativa surgió en un contexto complejo para el naciente proceso independentista. Durante la campaña militar al Paraguay entre 1810 y 1811, Belgrano advirtió que muchos de sus soldados vestían uniformes distintos o simplemente utilizaban la ropa que tenían a mano. Esa situación hacía difícil distinguir a los propios de los enemigos durante los combates.

Ante ese problema, el 13 de febrero de 1812 el entonces jefe militar envió una carta al gobierno solicitando que se estableciera un distintivo común. En el texto señalaba: “Parece que ha llegado el momento en que se deba declarar la escarapela nacional que debemos usar para que no se equivoque con la de nuestros enemigos”.

Un símbolo aprobado por el Triunvirato

El pedido fue aceptado pocos días después. El 18 de febrero de 1812, el Primer Triunvirato decretó el uso de la escarapela nacional con los colores celeste y blanco, y dispuso además eliminar el distintivo rojo que hasta ese momento formaba parte del uniforme patriota.

La indicación se difundió rápidamente entre la población. El 21 de febrero los vecinos de Buenos Aires recibieron la recomendación de llevar la escarapela en los sombreros, lo que ayudó a consolidar su uso como símbolo del movimiento revolucionario.

En ese momento, Belgrano se encontraba en la región del actual Rosario, adonde había llegado el 24 de enero de 1812 para reforzar la defensa de la costa del río Paraná ante posibles incursiones españolas provenientes de Montevideo.

El paso previo a la creación de la bandera

En Rosario, Belgrano también impulsó la construcción de dos baterías defensivas frente al Paraná. Una fue levantada en las barrancas de la villa y recibió el nombre de Libertad, mientras que la otra se instaló en la isla del Espinillo y fue llamada Independencia.

El entusiasmo por la aprobación de la escarapela lo llevó a avanzar un paso más: crear una bandera con los mismos colores. Según explicó al gobierno, ordenó confeccionarla “celeste y blanca, conforme a los colores de la escarapela nacional”.

Sin embargo, el Triunvirato consideró que la iniciativa era prematura. En ese momento el gobierno todavía mantenía formalmente la fidelidad al rey español Fernando VII, en un contexto diplomático delicado. Por esa razón, funcionarios como Bernardino Rivadavia le pidieron que ocultara la bandera y no avanzara con su utilización.

Belgrano no recibió a tiempo esa orden. El 27 de febrero de 1812 ya había enarbolado por primera vez la bandera en la batería Libertad, en Rosario. Meses más tarde, el 25 de mayo de 1812, la hizo bendecir en Jujuy.

El origen de los colores

El origen exacto de los colores celeste y blanco de la escarapela no tiene una explicación definitiva y sigue siendo tema de debate entre los historiadores. Una de las versiones más difundidas los vincula con los distintivos utilizados durante los días de la Revolución de Mayo de 1810. En aquellas jornadas frente al Cabildo de Buenos Aires, los patriotas Domingo French y Antonio Beruti repartieron cintas entre quienes apoyaban la causa revolucionaria para identificarlos entre la multitud. Según varios testimonios históricos, muchas de esas cintas eran blancas, mientras que en algunos casos llevaban detalles o combinaciones en celeste.

Sin embargo, otras fuentes sostienen que también se utilizaron cintas rojas, color que en ese momento estaba asociado a los movimientos revolucionarios y a ciertos distintivos militares de la época. Estas cintas se distribuyeron tres años antes de la creación formal de la escarapela, por lo que algunos historiadores consideran que pudieron haber servido como antecedente simbólico del distintivo que más tarde impulsaría Manuel Belgrano en 1812, aunque no existe un documento que confirme de manera concluyente que los colores de la escarapela se hayan inspirado directamente en aquellas cintas de 1810.

Una conmemoración instaurada en el siglo XX

Más de un siglo después, en 1935, el Consejo Nacional de Educación estableció oficialmente el 18 de mayo como el Día de la Escarapela, tomando la fecha en que el gobierno revolucionario había aprobado su uso.

Desde entonces, la escarapela se convirtió en uno de los símbolos patrios más difundidos y se utiliza tradicionalmente del lado izquierdo del pecho, cerca del corazón, especialmente durante la Semana de Mayo y otras fechas vinculadas a la historia nacional.

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