Diego Domingo Ponce, el hombre que entró a robar en una casa de Santa Rosa y atacó a puñaladas en el cuello a una nena de 10 años, pidió al juez de Garantía de aquella localidad que ordene lo cambien de lugar de encierro, porque tiene conflictos con otros presos en el penal de Pampa de las Salinas.
Ponce es un femicida condenado a prisión perpetua por asesinar a Laura Natalia Chirino, de 17 años, una vecina a la que pretendía, en Villa Mercedes, en 2002. Debía permanecer en prisión, en cumplimiento de la pena, pero el 16 de octubre del año pasado la jueza de Ejecución Penal de Villa Mercedes, Nora Graciela Villegas, lo benefició con la libertad condicional. Eso permitió que Ponce perpetrara el ataque a la nena, el martes 20 de enero de este año, en el paraje Los Peros, de las afueras de Santa Rosa del Conlara.
Este lunes 16 de febrero, a pedido del defensor del imputado, el juez de Garantía Jorge Pinto le concedió una audiencia, en la que Ponce participó en forma remota, conectado desde la cárcel de Pampa de las Salinas.
El acusado solicitó que lo cambien de pabellón para resguardo de su integridad física y psíquica, debido a que, según manifestó, en el sector donde está alojado la relación con los otros internos es muy conflictiva.
El juez dispuso la continuidad del tratamiento psicológico y psiquiátrico que le realizan profesionales del Servicio Penitenciario Provincial (SPP) a Ponce. Y que la institución carcelaria arbitre las medidas pertinentes para resguardar su integridad psicofísica.
Ponce consumó su último ataque este 20 de enero. El criminal, que se había mudado al Valle del Conlara sin notificar a la Justicia el cambio de domicilio, llegó al mediodía a la casa de una familia en Los Peros, en bicicleta.
Llamó a la puerta y lo atendió la nena, que en ese momento estaba sola. Como excusa, para no generar sospechas a la víctima, le pidió un vaso de agua. Pero en cuanto la niña dio media vuelta para ir a traerle agua, la atacó.
Con una navaja o cúter le causó dos profundas heridas en la garganta y otra en el pecho. Continuó el ataque pese a que la nena le entregó 900.000 pesos y 100 dólares que tenía la familia.
Desesperada, al ver que el agresor no cesaba de atacarla, la niña simuló que había muerto por las heridas. Solo así logró que Ponce dejara de herirla y escapara.
El criminal fue detenido horas después.