El gobernador Poggi participó del Tedeum en la Iglesia Catedral

En la misa que ofició el obispo de San Luis, monseñor Gabriel Barba brindó el tradicional mensaje de concordia, con el que pidió “mirar el presente desde los cimientos de nuestra Patria”.
25 de mayo de 2026
El gobernador Claudio Poggi, junto a su esposa, Sandra Correa, en la Iglesia Catedral.

Este lunes, el obispo de San Luis, monseñor Gabriel Barba, celebró la misa tradicional del Solemne Tedeum para conmemorar el 25 de Mayo. La ceremonia, que se realizó en la Iglesia Catedral, fue encabezada por el gobernador Claudio Poggi, a quien acompañó su esposa, Sandra Correa.

La celebración religiosa comenzó a las 9:30, y contó con la presencia también del vicegobernador, Ricardo Endeiza; el intendente de la ciudad, Gastón Hissa; y los ministros de Educación, Guillermo Araujo, y Gobierno, Gonzalo Amondarain, entre otros. También legisladores provinciales; concejales; autoridades municipales y representantes de las Fuerzas Armadas.

El Obispo inició la misa haciendo mención al territorio que ganó la inteligencia artificial y pidió su regulación para “intentar que no domine a la humanidad”. Luego, comenzó su homilía dando gracias a Dios por el hecho histórico que se conmemora, este lunes, en todo el país: “Es también compromiso para el cuidado de la vida y de la construcción ciudadana de nuestra Patria. No de cualquier modo si no, en la medida de lo posible, con un espíritu patriótico y también de fe”.

La misa tuvo la mirada atenta de estudiantes y una iglesia colmada de banderas de ceremonia de distintas instituciones educativas como del Colegio Santa María, Colegio San Luis Gonzaga, Instituto Aleluya, Escuela Normal ‘Juan Pascual Pringles’, Colegio Nacional ‘Juan Crisóstomo Lafinur’, Centro Nº2 ‘Paula Domínguez de Bazán’, Colegio Don Bosco y Colegio Santo Tomás de Aquino.

Además estuvieron presentes las banderas de guerra del Ejército Argentino, la V Brigada Aérea, la Policía Federal, el Instituto Superior de Seguridad Pública, la Policía provincial y el Servicio Penitenciario.

El Tedeum finalizó con la salida de las banderas de ceremonia; la imagen de la Virgen de Luján, escoltada por veteranos de guerra; el Obispo de San Luis y finalmente el Gobernador, investido con la banda gubernamental y el bastón del Ejecutivo.

La homilía de monseñor Barba

25 de Mayo

Con corazón agradecido nos volvemos a encontrar para rezar juntos el TE DEUM en nuestra Iglesia Catedral en un nuevo 25 de mayo. Las autoridades y un importante grupo representativo del pueblo de San Luis, damos gracias a Dios por este hecho histórico que es memoria y que es también compromiso para el cuidado de la vida y de la construcción ciudadana de nuestra Patria. No de cualquier modo sino, en la medida de lo posible, con un espíritu patriótico y también de fe.

Los acontecimientos que forjaron nuestra Patria han sido acciones concretas de hombres y mujeres que han sabido leer la realidad, las oportunidades propias del momento histórico, y como construcción comunitaria han logrado espacios y derechos que cambiaron el futuro. Por supuesto que, cargados de humanidad…, es decir, con los límites propios de las personas que hacen cuanto les es posible. Pero con una verdadera carga de magnanimidad y de renuncia a intereses puramente personales.

¡Cuánto deseo que sigamos enarbolando esos valores que hicieron posible un nuevo rumbo! Ese camino de libertad nunca se deja de construir. Debemos velar también porque no se pierda nunca y proteja la vida e integridad de cada ciudadano.

La Iglesia, como Madre y Maestra, nos deja desde hace años, un elemento fundamental al que llamamos Doctrina Social de la Iglesia. Es luz para todo acto social, donde se busque construir y velar el bien común, desde una realidad inspirada por la Revelación, inspirada por las Bienaventuranzas proclamadas por el mismo Jesús.

Para el Papa Francisco, el bien común es el conjunto de condiciones sociales que permiten a todas las personas lograr su desarrollo integral, lo que exige garantizar la dignidad humana, la equidad y el acceso universal a las tres «T»: Tierra, Techo y Trabajo. Asimismo, el Santo Padre ha sostenido que, ninguna política o economía puede promover el bien común si margina a los necesitados o si desatiende su sufrimiento. De esta forma, rechaza el individualismo, los intereses partidistas y la indiferencia, es decir, antepone el bienestar de todos por encima del beneficio de unos pocos.

Entonces, cuando decimos “Bien común”, estamos viendo la búsqueda más importante que debe inspirar a toda la política y a todos los políticos. Si ese “Norte” se pierde… se limitará el bien, a intereses más de corto plazo o personales. Y aquí es donde debemos dar lugar a acciones de inspiración verdaderamente patrióticas. Pensar en grande.

La Doctrina Social de la Iglesia nos abre el entendimiento y la razón al cuidado y preservación de la vida humana. Jesús dijo: “he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia” (Jn. 10,10). No se trata solo de sobrevivir… ¡Cuántas personas vemos hoy buscando tan solo sobrevivir, porque se han quedado fuera del sistema! El espíritu que llevó hacia la revolución de mayo velaba justamente por eso.

Al celebrar hoy nuestra Fiesta Patria y al rezar juntos el Te Emum , damos gracias a Dios por la presencia de su Reino entre nosotros que se ve fortalecido por la Justicia, por la igualdad de oportunidades, por la libertad en cada uno de los habitantes. Por la construcción de una Nación justa y soberana.

Es fundamental para el presente y sobre todo para el futuro que hoy pensemos en un desarrollo integral sostenido. Un país que crezca y que se desarrolle, pero no a cualquier precio y que entienda que el desarrollo integral no es solo el desarrollo económico, sino que es el desarrollo en todas las dimensiones humanas: la social, la política, la cultural, la religiosa, porque de eso se trata ser libres. Un desarrollo donde el crecimiento de los números positivos para la economía, lo sea también, para la mayoría del pueblo y no solo para engrosar las arcas de unos pocos poderosos. No basta con números estadísticos que no reflejan un cambio a favor todos. Necesitamos que nuestro país se desarrolle para el bien de todos y no solo de unos pocos.

En la Edad Media, la Iglesia, en la persona de Santo Tomás de Aquino nos hablaba de la virtud de la justicia. Define a la justicia como “la constante y perpetua voluntad de dar a cada uno lo suyo”. Es una virtud cardinal, porque ordena nuestras acciones hacia los demás, respetando sus derechos y el bien común. Distingue entre justicia conmutativa (igualdad entre personas en los intercambios), justicia distributiva (cómo la comunidad reparte bienes y cargas) y justicia legal (lo que el individuo debe a la sociedad).

Más cerca de nuestro tiempo…, Pío XI en Cuadragesimo Anno (1931), critica tanto el capitalismo salvaje como el socialismo ateo, y propone una tercera vía basada en la solidaridad, en la subsidiaridad y el bien común. Defiende la propiedad privada, pero subraya que tiene una función social. Los bienes deben beneficiar a todos. Un estado presente que interviene cuando sea necesario, sin quitar la libertad ni la responsabilidad de las personas o las comunidades (N°79).

El Papa Francisco cuánto buscó instalar en el concierto de las naciones la importancia de una economía sostenible. Que cuide el medio ambiente y que lleve a un desarrollo que no se logre con la destrucción de la naturaleza…, del planeta tierra, a quien llamaba y reconocía como la “Casa común”. Recomiendo de corazón tener como punto de inspiración y apoyo para el desarrollo de las políticas públicas los documentos que nos ha dejado Francisco. Laudato Sí, en el N° 13 habla justamente del desarrollo humano integral y sostenible y cuantas otras intervenciones en donde pone la mirada en el cuidado y respeto de los más pequeños.

El Papa León XIV en su Encíclica Dilexi Te , cita a san Gregorio Magno y a san Juan Crisóstomo para enseñar que los pobres no son un estorbo, sino nuestros maestros. En su silencio y fragilidad nos evangelizan, porque nos devuelven a la verdad de nuestra propia pequeñez y dependencia. En ellos, dice el Papa, descubrimos la carne de Cristo, la encarnación viva del Dios que se hace cercano. De ahí que la opción preferencial por los pobres no sea un tema sociológico, sino una exigencia cristológica.

En dicha encíclica, citando a San Juan Crisóstomo, dice exactamente: “… A menudo adornas con muchas vestiduras variadas y doradas un cadáver insensible, que ya no percibe el honor. Sin embargo, desprecias a aquel que siente dolor, que está desgarrado, torturado, atormentado por el hambre y el frío, y te preocupa más la vanagloria que el temor de Dios». Este profundo sentido de la justicia social le lleva a afirmar que «not dar a los pobres es robarles, es defraudarles la vida, porque lo que poseemos les pertenece».

¡Con qué fuerza nos interpela e ilumina hoy nuestro actual Papa León XIV frente a la realidad de la pobreza…! Todas estas citas sirven para iluminar el presente y para orientar nuestra celebración de las fiestas patrias a una concreción precisa del cuidado y preservación de los más pobres.

Estamos aquí porque somos hombres y mujeres de fe y de fe cristiana (seguramente en su gran mayoría). Iluminados por la Fe, así ha nacido la Patria y ha sido el motor que impulsó a tantos patriotas en sus acciones. Hoy el Estado sigue siendo la institución que debe velar justamente, por los derechos reales de todos… pero especialmente de las personas más vulnerables.

Desde los distintos caminos políticos debemos hoy continuar con esta construcción de una verdadera Patria que no deje a nadie fuera. De una patria que favorezca la fraternidad y el bien común. Por eso estar aquí, no será para nosotros solo mirar al pasado, sino mirar el presente desde los cimientos de nuestra Patria y con las acciones concretas y necesarias que sustenten intereses nacionales y no foráneos.

Bajo la inspiración de todo bien y de toda verdad que solo viene de Dios y que, como cité más arriba, iluminados por tantos aportes que nos ha dado nuestra Madre la Iglesia, fortalezcamos una verdadera Patria de hermanos hoy. Que Dios nuestro Señor, fuente de todo bien y justicia siga siendo el motor primero, que de luz a todas las acciones políticas y económicas, donde se trabaje por el desarrollo, pero sobre todo por el cuidado de los más desprotegidos que están a nuestro lado y que comparten con cada uno de nosotros una misma dignidad.

Dios los bendiga y la Virgen Madre los proteja.

+ Mons. Gabriel Bernardo Barba

Obispo de San Luis

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