El Gobierno, entre el fin de Adorni y el “regreso” de Juntos por el Cambio

29 de junio de 2026
Manuel Adorni

Jaime Rosemberg – Especial para Todo Un País

En un sábado a la tarde que distó mucho de ser tranquilo, y horas antes del partido de Argentina y Jordania por la Copa del Mundo, Manuel Adorni terminó su estadía en el gobierno nacional con una versión propia del clásico literario Crónica de una Muerte Anunciada. Y podría decirse, sin temor a la exageración, que murió (políticamente hablando), en su ley. Renunció a través de una extensa carta al presidente Javier Milei y su protectora, la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, en la que insistió en su inocencia, no reconoció un solo error, le echó la culpa de sus desgracias al periodismo, y hasta escribió que “me han tratado de delincuente y corrupto sin un solo hecho de corrupción sobre mis espaldas”. Parecía una broma, a juzgar por el cúmulo de pruebas sobre sus exorbitantes gastos personales, desde compras y costosas refacciones de casas hasta viajes al Exterior, pasando por detalles como compras de videojuegos o sábanas y toallas. Pruebas en las que se basa el fiscal Gerardo Pollicita para impulsar la investigación contra el ya ex jefe de gabinete por presunto enriquecimiento ilícito.

Luego de una semana de fotos inútiles con dirigentes y senadores oficialistas para mostrar un respaldo que hace rato no existía, Karina Milei se convenció –vía Patricia Bullrich, la jefa de los senadores libertarios- de que sostener a su creación política, la misma que le permitió ganar las legislativas porteñas en el hoy lejano mayo de 2025, le traía más problemas que ventajas. Ya no era cederle la cabeza de un jefe de gabinete al periodismo y la oposición, como los Milei pensaron desde el comienzo del escándalo, sino de poner en juego la gobernabilidad futura. Los gobernadores aliados, el Pro y la UCR encontraron esta semana un límite en ese apoyo, y por eso Karina Milei convenció a su hermano a su regreso del viaje por España, y juntos pusieron fin a la breve y agitada aventura de Adorni como ministro coordinador.

El obligado cambio de piezas en lo más alto del poder libertario vuelve a beneficiar a un conocido de la “casta”: el hasta este domingo ministro del Interior, Diego Santilli. Menemista hasta fines de los noventa, duhaldista por un breve período y luego macrista durante más de dos décadas, el designado jefe de gabinete (el cuarto en poco más de dos años y medio) representa un nuevo retorno al poder de lo que fue Juntos por el Cambio, un pasado compartido por varios ministros e integrantes destacados y actuales de la escudería violeta

Al igual que como resultado de las revelaciones sobre relaciones con el narcotráfico que afectaron de modo terminal a José Luis Espert, y que lo situaron al frente de la lista de diputados en provincia de Buenos Aires en 2025, Santilli vuelve a emerger como una opción que conforma a todas las tribus que componen el universo libertario. Conciliador y curtido en los mecanismo de diálogo tradicional de la política, generó un vínculo de confianza con gobernadores y legisladores, vital para sostener alianzas y hasta lograr que proyectos legislativos que parecían imposibles, como la reforma o “modernización” laboral, se convirtieran en ley. En las últimas semanas, a sus consultas por la posibilidad de apoyar la suspensión o eliminación de las Paso (otro de los proyectos que le interesan al Poder Ejecutivo) Santilli había sumado el pedido de piedad con Adorni, casi como un elemento más de discusión (y presión) sobre legisladores y gobernadores cercanos al oficialismo.

Aliviado, el Gobierno cuenta a partir de este lunes con la ventaja de no tener que explicar, día a día, las razones de sostener a un funcionario repudiado por la sociedad y complicado en la Justicia. Pero los vínculos con los aliados, sobre todo el Pro, serán puestos a prueba en los tiempos –ya preelectorales-que se vienen.

“Javier cree que (Mauricio) Macri va a romper”, se despachó esta semana uno de los amigos del Presidente que no ostenta ningún cargo, pero que conoce del pensamiento del primer mandatario. Milei sorprendió, en un acto de la Fundación Faro, al tildar de “defaulteador de la deuda en pesos” al ex presidente, iniciando una escalada de críticas que muestra, a las claras, una relación áspera y hoy sin reconciliación a la vista.

Desde distintas usinas oficialistas corre el rumor de que, pasado el mundial, el ex presidente dará más pasos para distanciarse del Gobierno. Y que su plan para incomodar al Gobierno incluye estar “pensando” en ser, él y no su primo Jorge Macri, candidato a jefe de gobierno porteño el año que viene. Desde el Pro niegan que ese plan esté sobre la mesa, aunque reconocen que el ex presidente está preocupado por la posibilidad de perder, el año que viene, el gobierno de la ciudad de Buenos Aires en manos de los libertarios. E insisten en que, si de él dependiera, no sería su primo el candidato a defender el bastión que Pro domina desde 2007. Por el momento se trata de especulaciones, que sin dudas tendrán nuevos capítulos en los próximos meses.

Felices por la salida de Adorni, cerca del gobernador bonaerense Axel Kicillof se entusiasman con un armado amplio para darle batalla al Gobierno en las presidenciales del año que viene. “Fracasó Juntos por el Cambio, también fracasó Alberto Fernández, y ya fracasó el gobierno de Milei”, dijo el sábado el ministro de Gobierno y mano derecha de Kicillof, Carlos Bianco. El proyecto kicillofista, que intenta confluir con distintos socios (gobernadores y dirigentes radicales, la Coalición Cívica de Elisa Carrió, socialistas) con la cabeza ya puesta en 2027, choca con un problema grave: la oposición que La Cámpora y otros leales a Cristina Kirchner vienen haciéndole a Kicillof en las últimas semanas, y que ya pasó de los rumores a la guerra abierta. “Tenemos algún problema para ponernos de acuerdo”, bromeó Bianco en una reunión por los 130 años del Partido Socialista, consciente de que la dispersión opositora es, hoy por hoy, uno de los principales activos del gobierno libertario.

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