En el recuerdo de Cabezas se reconoce el oficio del reportero

El crimen del fotógrafo marcó un antes y un después en el periodismo argentino. Para no olvidar la importancia de revelar la verdad a partir de una imagen.
25 de enero de 2026

Por Fátima Farías

Ocurrió en Pinamar un 25 de enero de 1997. El fotoperiodista José Luis Cabezas fue asesinado tras capturar en ese lugar (y casi un año antes) la imagen de un hombre en la playa. El registro dejó al descubierto el rostro del poderoso empresario Alfredo Yabrán, figura extremadamente influyente en los ‘90 y cuya cara era desconocida hasta entonces por la opinión pública.

El hecho conmocionó a todo el país y destapó una red de corrupción y encubrimiento de la que formaron parte miembros de las altas esferas de la clase política, funcionarios judiciales y fuerzas policiales. Cabezas trabajaba en la revista Noticias desde 1989. Retrató personajes reconocidos, los ricos y famosos de la época.

Por un retrato al capellán José Fernández en la isla Soledad, en homenaje a los caídos en Malvinas, fue distinguido con el premio Pléyade a ‘mejor fotografía periodística’ en 1995.

Tenía 35 años cuando calcinaron su cuerpo, que fue encontrado en un Ford Fiesta blanco que la editorial Perfil le había alquilado para la cobertura de la temporada de verano en la ciudad de la costa atlántica. El auto incinerado fue hallado alrededor de las 6:00 en General Madariaga.

La foto que Cabezas logró registrar fue publicada en la tapa de la revista Noticias del 3 de marzo de 1996, no sin antes recibir amenazas. Era la primera imagen del empresario, y en ella paseaba junto a su esposa por la playa.

Menos de un año después, esa foto que volvió mediática la fisonomía del empresario, le costó la vida al periodista gráfico. Yabrán, quien desde el anonimato era cabeza de múltiples grupos empresariales, fue señalado por la implicancia de sus actividades en el tráfico de drogas, venta de armas y lavado de dinero. Su nombre se expuso en la dirección de diversas ramas, entre ellas, transporte, depósitos fiscales o seguridad.

El ministro de Economía de ese entonces, Domingo Cavallo, lo presentó en 1995 como el líder de un entramado mafioso en el que el empresario detentaba el mando en la coordinación de importantes mercados ilegales en Argentina. Lo acusó de manejar los hilos de importantes corporaciones, mediante testaferros. Unas de estas compañías habría sido el Correo OCA.

Yabrán gestionó servicios legítimos desde las sombras y los usó como pantalla para disimular sus movimientos reales: un tejido de negocios ilícitos.

La orden de arresto de Yabrán se libró: fue considerado autor intelectual del crimen. Permaneció prófugo algunos días. Se suicidó en mayo de 1998.Detrás de su muerte se extendió un manto de sospecha.

La importancia de no olvidar

En memoria del reportero, este día se transformó en una fecha histórica para la defensa de la libertad de expresión. El hecho fue un atentado a la prensa y representó el intento de mafias alojadas en el poder político por silenciar la verdad.

“No se olviden de Cabezas” fue una consigna que nació de los propios compañeros y periodistas, y que se extendió a través de movilizaciones y con ayuda de sus colegas en diarios, radios y cadenas televisivas. Fue un grito contra la impunidad en Argentina.

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