Enriqueta Lucero y Germán Ave-Lallemant: cuando el amor y las ideas desafiaron su tiempo

María Martha Garro y Milagros Figueroa Garro serán las protagonistas de una nueva charla que se realizará mañana en el Centro Cultural José La Vía desde las 17:30 con entrada libre y gratuita.
21 de octubre de 2026
Enriqueta Lucero y Germán Avé Lallemant.

Hay vidas que permanecen durante décadas en los bordes de la historia. No porque sus protagonistas hayan carecido de coraje o de ideas, sino porque la memoria colectiva suele conservar los nombres de las familias, las instituciones y los acontecimientos, mientras deja en penumbras las decisiones personales que también hicieron época. Recuperar esas vidas exige volver a los documentos, formular nuevas preguntas y aceptar que, a veces, el pasado tiene más interrogantes que respuestas.

En esa tarea se encuentran María Martha Garro, doctora en Educación e investigadora, y Milagros Figueroa Garro, guionista y directora de arte vinculada al cine, quienes llevarán adelante la charla de este viernes en el ciclo municipal sobre Identidad, Historia y Cultura de San Luis. Ambas trabajan en la reconstrucción de la trayectoria de Enriqueta Lucio Lucero de Lallemant, una maestra sanluiseña cuya historia permite asomarse a las tensiones de una época en la que educar, para una mujer, podía significar también desafiar el orden establecido.

La investigación se desarrolla en el marco del proyecto Historia, memoria y prácticas educativas, de la Universidad Nacional de San Luis, en la Facultad de Ciencias Humanas, y tiene como uno de sus espacios de trabajo el Archivo de la Provincia de San Luis. Allí, entre registros y documentos, la figura de Enriqueta comienza a adquirir nuevos contornos.

En 1881, cuando llevaba ocho meses sin cobrar su sueldo, la maestra impulsó un reclamo colectivo junto con otras docentes de la Escuela Normal, hoy Paula Domínguez de Bazán. La protesta llegó a plantear el cierre de la escuela si no se regularizaban los pagos. Aquel gesto, inusual para su tiempo, tuvo consecuencias sobre la trayectoria profesional de Enriqueta, quien ya no volvería a estar al frente de un establecimiento educativo.

Pero la historia no termina en aquella huelga. Hay otro capítulo, menos conocido y particularmente revelador: su matrimonio, celebrado en 1872, con Germán Ave-Lallemant, ingeniero, geólogo y periodista, identificado con el marxismo y el ateísmo. Enriqueta provenía de una familia patricia y católica. La unión de dos personas con procedencias y convicciones tan diferentes abre una ventana a las contradicciones de una sociedad que no siempre admitía con facilidad la convivencia entre mundos aparentemente opuestos.

Para María Martha Garro, el interés está precisamente en esas zonas donde la historia deja de ser una sucesión de nombres y fechas para convertirse en una trama humana. ¿Qué encontraron el uno en el otro? ¿Qué lugar ocupaba la educación en aquella relación? ¿Cómo convivían las ideas, las diferencias y las expectativas sociales de la época? Son preguntas que la investigación procura abordar a partir de fuentes documentales, sin convertir las conjeturas en certezas.

La intención, explica Garro, es compartir las novedades que surgen de ese trabajo y apartarse, sin estridencias, de una historia demasiado acostumbrada a sus versiones conocidas. No se trata de reemplazar una figura por otra ni de construir una leyenda, sino de devolverle complejidad a una mujer cuya experiencia permite pensar las relaciones entre educación, autonomía y vida privada.

En esa búsqueda, el archivo es apenas el comienzo. Los documentos permiten establecer hechos, reconocer silencios y descubrir conexiones; después llega el desafío de narrarlos, de encontrar una forma para que esa historia pueda ser escuchada por quienes no frecuentan los repositorios históricos ni las investigaciones académicas.

Allí aparece el cine. Milagros Figueroa Garro, guionista y directora de arte en distintas producciones cinematográficas, aporta una sensibilidad narrativa y visual a este trabajo. Su recorrido profesional se vincula con un lenguaje capaz de convertir una investigación en experiencia: imágenes, atmósferas, voces y huellas que permitan acercarse a una época sin reducirla a una ilustración del pasado. El cine, en ese sentido, no es solamente un medio para contar lo sucedido, sino una posibilidad de volver visible aquello que durante mucho tiempo permaneció fuera de cuadro. Madre e hija trabajan en la realización de un documental que busca difundir esta historia local y abrirla a nuevos públicos.

Enriqueta Lucero de Lallemant aparece así no como una figura inmóvil en el retrato de una época, sino como una mujer que tomó decisiones, sostuvo un reclamo y habitó las contradicciones de su tiempo. Su historia invita a revisar qué recordamos, qué olvidamos y por qué ciertas experiencias tardan tanto en encontrar un lugar en la memoria común.

Tal vez recuperar el pasado consista, en buena medida, en aprender a mirar lo que siempre estuvo allí, pero nadie había terminado de ver. A veces, basta una carta conservada en un archivo para que una voz vuelva a hacerse oír. Y para que una historia de San Luis, nacida hace más de un siglo, encuentre nuevas formas de seguir contando.

Mañana a las 17:30

La actividad, organizada por la Municipalidad de San Luis, con el acompañamiento de Atípica Cultural y el diario Todo un País, permitirá conocer el trabajo que madre e hija desarrollan para recuperar una figura singular de la educación sanluiseña. Entre documentos de archivo, memoria y lenguaje cinematográfico, ambas se proponen reconstruir una historia que desborda los márgenes del relato oficial. La cita es a las 17:30.

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