Incrementaron los incendios por pirotecnia en Villa Mercedes

5 de enero de 2026

Los bomberos voluntarios de “El Fortín” tuvieron que actuar en 10 quemas de pastizales entre el 31 de diciembre y el 1 de enero, varios ocasionados por fuegos artificiales.

Pese a la prohibición, los controles y las campañas de concientización, la noche del Año Nuevo evidenció un incremento del uso de la pirotecnia en Villa Mercedes con respecto a años anteriores, en los que había triunfado el sonido de las copas brindando por encima de los estallidos y los ladridos de perros asustados. Y los fuegos artificiales encendieron con ellos otra consecuencia preocupante: un aumento en la cantidad de incendios que debieron combatir los bomberos voluntarios.

Federico Romero, encargado de la prensa de la asociación “El Fortín”, reveló que debieron actuar en un total de 15 emergencias durante la noche del 31 de diciembre y el 1 de enero: 10 fueron por quemas de pastizales, de las cuales “varios fueron generados por pirotecnia”, afirmó.

El verano es considerado temporada baja en este tipo de incendios forestales, “ya que el pasto está verde, tiene humedad y no se propaga el fuego con tanta facilidad”, explicó el agente. Por lo que, “prácticamente la única posibilidad de que se produzcan es por negligencia, por la mano del hombre”.

Por eso fueron tan evidentes las causas de los incendios que registraron en zonas de mucha vegetación dentro del ejido urbano, en donde, además, pudieron detectar restos de pólvora y de diferentes tipos de petardos y otras variedades.

Y así, en un momento en la que la mayoría de las familias se reúnen a celebrar la llegada del nuevo año, los bomberos debieron dejar el asado, la sidra y los confites para calzarse, como lo hacen a diario, el uniforme de héroes.

“Lógicamente que teníamos una guardia para una primera actuación, pero tuvimos que encender la sirena general y llamar a muchos más compañeros. Llegamos a tener a las 12:30 del 1 de enero a 4 dotaciones con 20 efectivos en la calle”, repasó Romero.

El pico de casos registrados se convierte en un dato inequívoco: la política de prohibición de la pirotecnia, que cada vez gana más terreno, no es un “capricho” y su utilización tiene consecuencias y peligros reales.

Y si bien ese fue la principal causa de las emergencias, hubo otro descuido durante las últimas celebraciones: los fuegos para el asado o para hacer alguna comida al disco que quedaron sin vigilancia provocaron unos 5 principios de incendios en viviendas. Ninguno fue de gravedad, pero implicaron movilizar al personal bomberil con su vehículos y herramientas para salvar la noche y, quizás, la cena. Romero sostuvo que esta cantidad de actuaciones están “muy por encima” a las que deben resolver en un día habitual de la temporada de verano. Y, sin embargo, las jornadas posteriores a siguieron teniendo mucho trabajo. El domingo, por ejemplo, tuvieron 3 incendios domésticos más en lapso de horas.

El bombero dijo que una de los mayores pedidos que le realizan a la comunidad es “no utilizar el fuego para eliminar material combustible”, es decir no quemar montículos de pasto, hojas o restos de poda porque son los que si se descontrolan producen focos ígneos.

Y aprovechó para resaltar el valor de la tarea que hace el cuartel: “Pedimos colaboración de la ciudadanía porque trabajar con 34 o 35 grados de temperatura en campo abierto es muy desgastante para el personal. Pero también destacamos su labor porque la mayoría de los efectivos pasó trabajando esos en los que podrían estar celebrando con sus familias”, reflexionó.

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