La mañana de este miércoles, algunos internos del Servicio Penitenciario de San Luis revivieron una experiencia por la que ya pasaron en los tiempos en los que todavía podían llamarse hombres libres: un allanamiento. No fueron los uniformes oscuros de la Policía de la Provincia los que les cayeron de sorpresa esta vez, sino los efectivos de Gendarmería Nacional. El procedimiento formó parte de una investigación que lleva adelante el fiscal federal Cristian Rachid para establecer si algunos detenidos, ya con antecedentes en el mundo del narcotráfico, retomaron las andanzas y operan en la venta de drogas desde el Penal hacia afuera. Además, tratan de determinar si, en ese presunto negocio, existió la complicidad de algún agente carcelario.
Las averiguaciones de la Unidad Fiscal de Investigación y Litigio de Casos Complejos comenzaron el año pasado. El operativo implicó requisar las unidades penitenciarias tanto de hombres como de mujeres, con el fin de «esclarecer posibles vínculos entre internos detenidos por delitos federales relacionados al narcotráfico y su red externa», así como descubrir si hubo maniobras que les permitieron comunicarse desde el penal, detallaron los voceros de Relaciones Policiales.
Explicaron que, en el caso de que la Justicia disponga medidas hacia personal carcelario presuntamente involucrado, las autoridades de inmediato actuarán administrativamente y dispondrán el pase a disponibilidad de los sospechosos, de acuerdo a las normas vigentes. «Este tipo de acciones conjuntas refuerza el trabajo articulado del Comando Unificado y consolida la cooperación en materia de Inteligencia entre Nación y Provincia, en pos de fortalecer las políticas de seguridad y la lucha contra el narcotráfico», comunicó Relaciones Policiales.