La llegada de las bajas temperaturas y el consecuente incremento del consumo de gas en los hogares comenzaron a generar complicaciones en el sistema energético de la provincia de Buenos Aires. En los últimos días se profundizaron las restricciones en el suministro de Gas Natural Comprimido (GNC) y también se dispusieron limitaciones para algunas industrias de gran consumo.
La situación impacta especialmente en las estaciones de servicio que operan con contratos interrumpibles, una modalidad que permite suspender el abastecimiento cuando la demanda residencial alcanza niveles elevados. El objetivo es garantizar el suministro a los usuarios domiciliarios durante los picos de consumo provocados por la ola de frío.
Uno de los casos más notorios se registra en La Plata, donde la mayoría de las estaciones de servicio dejaron de vender GNC. De las 46 bocas de expendio que existen en la capital bonaerense, solo una pequeña parte mantiene el suministro activo debido a que cuentan con contratos firmes.
Sin embargo, incluso esos establecimientos comenzaron a enfrentar nuevas restricciones. En las últimas horas, la distribuidora Camuzzi solicitó reducir significativamente los volúmenes despachados, por lo que muchas estaciones comercializan el combustible hasta agotar el cupo disponible.
Además del impacto en el transporte, las medidas alcanzan a industrias con contratos interrumpibles, que vieron limitado o suspendido el suministro para priorizar el consumo residencial.
El escenario vuelve a poner en evidencia las dificultades estructurales del sistema gasífero durante los períodos de alta demanda. Aunque la producción nacional registra niveles elevados, especialistas señalan que la capacidad de transporte continúa siendo un factor clave que condiciona la llegada del gas a los centros de consumo y obliga a implementar restricciones cuando las temperaturas descienden de manera pronunciada.







