Pasó prácticamente una semana desde que la Fuerza Aérea Argentina (FAA) comunicó la desprogramación de los aviones A-4AR Fightinghawk, que eran el emblema de la V Brigada Aérea. Y hasta el momento no hay precisiones ni información oficial sobre el futuro de la base que tiene asiento de Villa Reynolds y qué cambios sufriría frente a la llegada de un nuevo sistema de aviación al país.
El anuncio fue realizado la semana pasada por el propio Jefe de la FAA, Brigadier General Gustavo Javier Valverde, quien lo comunicó personalmente en un acto en suelo puntano, en las instalaciones militares ubicadas a escasos kilómetros del ejido urbano de Villa Mercedes. Allí explicó que la decisión se tomó tras un exhaustivo análisis de planificación estratégica institucional y la necesidad de “priorizar la eficiencia operativa y la sostenibilidad económica”.
Es que, afirmó, los costos de mantenimiento de Sistema A4-AR obligaron a optar por “una asignación estratégica de recursos en proyectos de largo plazo que garanticen niveles de operatividad para cumplir con la misión”.
En otras palabras, la institución sufre el impacto de una reducción presupuestaria que supera los 59.600 millones por parte del Gobierno Nacional a las Fuerzas Armadas. Además, la llegada de los primeros seis aviones del nuevo sistema de aviación F-16 desde Dinamarca y a la espera de un segundo lote, los A-4AR habían quedado prácticamente inutilizados.
Es que, los aviones que fueron el más usado en Argentina desde la Guerra de Malvinas hasta la actualidad, llevaban prácticamente dos años sin volar tras el accidente que se cobró la vida del piloto Mauro Testa de La Rosa en 2024.
Los A-4AR tienen un significado especial para la institución y para la conocida como “Cuna de Halcones”. Sus comienzos estuvieron marcados por la adquisición por parte del gobierno argentino de 50 aeronaves A-4P, a la Douglas Aircraft identificadas en nuestro país como A-4B. Estas aeronaves, llegaron en vuelo ferry desde Estados Unidos entre 1966 y 1970 hasta la V Brigada, formando parte del Grupo 5 de Caza.
Hacia fines de 1997, la misma base fue testigo de la incorporación de las primeras aeronaves, siendo desde entonces, este sistema de armas partícipe en ejercicios aéreos específicos, conjuntos y combinados a lo largo de estos años.
Valverde destacó “el legado imborrable que deja esta aeronave” en la historia de la fuerza y reconoció que la incorporación de los F-16 requerirá “afectar recursos humanos y materiales institucionales, hoy disponibles en la V Brigada Aérea”.
De todos modos, todavía no hay detalles de cómo será esa transición y cuánto modificará las tareas, los roles, los recursos y las instalaciones que hoy están preparadas para un sistema de aviones diferent