La historia de la yegua puntana que abrió las puertas de China al polo argentino

Una delegación integrada por veterinarios, agrónomos y funcionarios vinculados al desarrollo ecuestre de China visitó un establecimiento rural del sur de San Luis para conocer el origen de “Oro Cristal”, la emblemática yegua de polo nacida en Batavia que en 2014 fue obsequiada al presidente Xi Jinping por el gobierno argentino.
11 de mayo de 2026
Veterinarios, agrónomos y representantes vinculados al gobierno chino y al desarrollo de la actividad ecuestre viajaron especialmente hasta San Luis.

En medio de los campos abiertos del sur puntano, donde la tradición rural convive con la excelencia genética, una historia nacida hace más de una década volvió a cobrar relevancia internacional. El establecimiento “La Juana Chica del Indio Muerto”, ubicado en cercanías de Batavia, recibió en los últimos días a una delegación proveniente de China interesada en conocer el origen de uno de los ejemplares más simbólicos de la cría equina argentina, la yegua “Oro Cristal”.

La visita, lejos de tratarse de un simple recorrido protocolar, expuso el creciente interés del gigante asiático por el modelo argentino de producción de caballos de polo, considerado uno de los más prestigiosos del mundo. Veterinarios, agrónomos y representantes vinculados al gobierno chino y al desarrollo de la actividad ecuestre viajaron especialmente hasta San Luis para observar de cerca el sistema de crianza, alimentación, genética y entrenamiento que convirtió a la Argentina en referencia global del sector.

El anfitrión fue Santiago Ballester, criador de caballos de polo, productor rural y ex intendente de Batavia, quien relató que el contacto comenzó varios meses atrás a través de Luis Locino, referente nacional en reproducción equina y jefe de cátedra de equinos en Río Cuarto.

“Me venían escribiendo desde hacía tres o cuatro meses. El contacto se dio a través del gobierno chino y una universidad que querían conocer específicamente dónde había nacido la yegua Oro Cristal”, explicó Ballester a Todo Un País. La curiosidad de la delegación asiática tiene una razón concreta.

“Oro Cristal”, una yegua de raza Polo Argentino nacida y criada íntegramente en el establecimiento puntano, continúa actualmente en China y, a sus 19 años, mantiene un estado físico que sorprendió incluso a los especialistas.

“Hicieron una videollamada desde el campo y me mostraron la yegua. Está muy bien cuidada y la mantienen en excelentes condiciones. Querían entender cómo había sido criada, qué alimentación tuvo y cuál es el sistema de trabajo argentino”, contó el productor.

La comitiva realizó un viaje relámpago, aunque intenso. Llegaron en avión a la ciudad de San Luis y desde allí se trasladaron por tierra hasta el establecimiento rural cercano a Batavia. Permanecieron entre cinco y seis horas recorriendo las instalaciones, observando los caballos y consultando detalles técnicos sobre la producción.

“Vieron qué comen los caballos, cómo se los entrena, cómo se los selecciona genéticamente y la manera en que trabajamos acá. Les llamó mucho la atención porque la forma argentina de criar caballos es bastante diferente a la de ellos”, señaló Ballester.

El recorrido incluyó además una visita al centro genético de La Dolfina, en Villa Mercedes, uno de los espacios más reconocidos del país en materia de reproducción y genética equina.

Allí profundizaron el análisis sobre técnicas de clonación, selección y desarrollo de ejemplares de alto rendimiento. Luego continuaron viaje hacia Buenos Aires para completar una agenda de visitas vinculadas al sector.

Pero el encuentro no tuvo solamente un carácter técnico. También hubo espacio para el intercambio cultural y el fortalecimiento de vínculos diplomáticos. Ballester recibió a la delegación con regalos típicos argentinos, entre ellos ponchos catamarqueños y tejidos artesanales de Junín de los Andes confeccionados por tejedoras locales. “Siempre estuve abierto a que puedan venir, recorrer y conocer lo que hacemos. Se fueron muy contentos”, resumió.

La yegua que unió a Argentina y China

La historia de “Oro Cristal” tiene un fuerte componente político y simbólico que se remonta a 2014, durante la visita oficial del presidente chino Xi Jinping a la Argentina.

En aquel momento, el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner decidió obsequiarle al mandatario asiático una yegua de polo argentina como símbolo de excelencia genética y tradición nacional. La elegida fue precisamente “Oro Cristal”, nacida en Batavia y criada por Santiago Ballester en el establecimiento “La Juana Chica del Indio Muerto”.

La entrega se realizó durante una cena oficial en el Museo del Bicentenario y coincidió con un hecho cargado de simbolismo cultural, porque 2014 era el Año del Caballo en el calendario chino.

“Un típico caballo de polo, los mejores del mundo”, expresó la entonces presidenta durante el acto protocolar en el que se exhibió una imagen enmarcada del animal.

Aunque durante la ceremonia sólo se mostró la fotografía por cuestiones protocolares, la yegua fue trasladada posteriormente a China. El gesto diplomático también tenía un objetivo estratégico, impulsar la apertura del mercado chino a la exportación de caballos argentinos y posicionar la genética nacional en Asia.

En aquel momento, Ballester recordó que la iniciativa surgió desde la Asociación Argentina de Criadores de Caballos de Polo (AACCP), entidad de la que formaba parte. “Aparentemente al presidente de China le gustan los caballos, así que decidí donar mi yegua como regalo en nombre de la asociación”, contó entonces.

La elección de “Oro Cristal” no fue casual. Hija de “Vasco Brujo” y “Clarita”, la yegua había sido criada íntegramente en territorio puntano y domada en Buena Esperanza por Gabriel Ponsone.

“Toda la mano de obra de esa yegua es producto de San Luis”, remarcaba orgulloso Ballester por aquellos años. La repercusión del gesto excedió ampliamente el ámbito diplomático. Para el sector equino argentino representó una oportunidad inédita de visibilidad internacional y una posible puerta de entrada al mercado chino, históricamente complejo desde el punto de vista sanitario y comercial.

“Espero que esto no sea sólo un gesto simbólico y se traduzca en situaciones concretas que permitan mejorar el ingreso directo de caballos argentinos a China”, planteaba entonces el criador.

Más de diez años después, aquella expectativa parece haber comenzado a tomar forma. La reciente visita de funcionarios y especialistas chinos confirma que el interés por el modelo argentino no quedó solamente en el plano protocolar.

Según explicó Ballester, China busca comprender en profundidad cómo funciona el sistema argentino de crianza y evaluar la posibilidad de desarrollar en su territorio ejemplares de la raza Polo Argentino.

“Ellos tienen otra forma de criar caballos, pero quieren abrirse a lo que hacemos acá. Están viendo qué posibilidades tienen de desarrollar esta raza en China”, sostuvo.

San Luis vuelve al mapa mundial del polo

La visita también vuelve a poner en valor el papel histórico de San Luis dentro del universo ecuestre argentino. Aunque muchas veces el foco internacional se concentra en Buenos Aires, varias regiones del interior se consolidaron durante décadas como espacios fundamentales para la cría y formación de caballos de polo de elite.

En el caso del sur puntano, la combinación de campos amplios, tradición ganadera, conocimiento técnico y genética selecta permitió el desarrollo de establecimientos reconocidos internacionalmente.

La Argentina mantiene desde hace años el liderazgo mundial en producción de caballos de polo gracias a un sistema que combina selección genética, entrenamiento temprano, experiencia de los criadores y una estrecha relación con el alto rendimiento deportivo. El prestigio alcanzado por los ejemplares argentinos convirtió al país en proveedor clave para jugadores, equipos y organizaciones ecuestres de distintos continentes.

En ese contexto, la historia de “Oro Cristal” aparece como una síntesis perfecta de esa identidad, un animal nacido en los campos de Batavia que terminó transformándose en símbolo diplomático entre dos países y en objeto de estudio para una potencia mundial.

La escena, además, tiene una fuerte carga simbólica. Mientras China busca expandir y profesionalizar su industria ecuestre, mira hacia la Argentina como modelo productivo. Y en ese proceso, pequeños pueblos del interior como Batavia vuelven a quedar conectados con los grandes movimientos de la economía y la diplomacia internacional.

La visita de la delegación china dejó una imagen difícil de imaginar años atrás, funcionarios asiáticos recorriendo corrales del sur puntano para conocer cómo se alimenta, se cría y se entrena un caballo argentino. Para Ballester, sin embargo, el episodio representa también un reconocimiento al trabajo silencioso de generaciones de criadores.

“La verdad es muy lindo que quieran venir a ver lo que hacemos acá. Habla del valor que tiene la genética argentina y del prestigio que logró nuestro país en el mundo del polo”, concluyó.

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