San Luis y el CFI: territorio, agua y energía para ordenar la próxima década

El gobernador Poggi encabezó un encuentro el viernes con el organismo y con cursantes sanluiseños de la Escuela Federal de Desarrollo. San Luis trabaja en fondos para el sector privado, datos productivos, eficiencia energética, gestión del agua y ordenamiento territorial.
11 de mayo de 2026
El Gobernador Poggi junto al titular del CFI, Ignacio Lamothe en un momento de la presentación de los planes en el cierre de la semana pasada.

El encuentro del viernes entre el gobernador Claudio Poggi, el secretario general del Consejo Federal de Inversiones Ignacio Lamothe y los cursantes sanluiseños de la Escuela Federal de Desarrollo dejó una señal política más amplia que una simple actividad institucional. ¿Por qué? Porque la Provincia muestra que la relación con el organismo federal no funciona solo como una ventana de financiamiento, sino como una plataforma para ordenar decisiones estratégicas: crédito para el sector privado, información económica, planificación territorial, gestión del agua y eficiencia energética.

La escena tuvo dos planos. En el más visible, Poggi dialogó con jóvenes y profesionales que cursan programas del CFI. En el plano de fondo, el Gobierno consolidó una agenda de convenios y asistencia técnica para pensar en un horizonte de mediano y largo plazo.

Durante el conversatorio del viernes, Poggi vinculó los planes de infraestructura, agua y energía con una idea central: la previsibilidad. “Si seguimos esa planificación de la infraestructura que hay que hacer, de la eficiencia en el uso del agua y la energía, tanto la oferta como el usuario, si la gobernamos bien, con profesionalismo, nos va a alcanzar y sobrar para crecer”, sostuvo.

También planteó que el acceso al conocimiento resulta tan decisivo como los recursos naturales, porque sin cuadros técnicos y políticos formados la riqueza terminasiendo administrada por otros.

Ese fue el núcleo conceptual del encuentro. El CFI apareció como financista, pero también como escuela de gestión. Lamothe lo expresó en esa línea: destacó que en San Luis encontró “un gobierno que planifica, que piensa, que forma su cuadro político técnico” y que acompaña esa mirada con herramientas, convenios, formación y proyectos. La frase importa porque ubica al organismo federal en un lugar menos burocrático y más político: el de un socio técnico para construir capacidades estatales.

Convenios

En paralelo, San Luis y el CFI ya avanzaron en una agenda de convenios que toca áreas sensibles del desarrollo provincial. Una de las más importantes es el diseño de un Fondo de Garantía Provincial, pensado para facilitar el acceso al crédito de empresas, comercios y emprendimientos. El acuerdo prevé una primera etapa de diagnóstico del entramado productivo y luego el diseño institucional, operativo y financiero del fondo. El CFI aportará asistencia técnica y experiencia acumulada en instrumentos de garantía.

Ese punto puede ser clave para las pequeñas y medianas empresas. En una economía donde muchas firmas no acceden al crédito por falta de garantías suficientes, el Estado provincial podría actuar como respaldo para acercar a los privados al financiamiento.

Otro convenio apunta a fortalecer el sistema de información económica y productiva de la provincia. La idea es identificar, integrar, sistematizar y georreferenciar información de fuentes secundarias para caracterizar la estructura productiva y construir un mapa de unidades económicas. Es decir, saber mejor quién produce, dónde, en qué sector, con qué escala y bajo qué condiciones.

Ese tipo de herramienta suele sonar fría. Pero sin datos confiables, la planificación camina a oscuras. Una provincia que no conoce con precisión su entramado económico difícilmente pueda diseñar políticas sectoriales, orientar créditos, priorizar infraestructura o medir resultados.

La energía fue otro eje. A través de un acuerdo con el CFI, San Luis impulsará el Programa Federal de Gestión Energética, destinado a promover prácticas eficientes en actividades productivas, generación distribuida, reducción de emisiones y capacitación para técnicos, profesionales, funcionarios, distribuidoras y cooperativas.

El agua completa el mapa de prioridades. Poggi volvió a ubicar la gestión hídrica como una condición para el crecimiento. La planificación del recurso, el uso eficiente y la infraestructura aparecen como límites concretos para la expansión productiva y urbana.

La agenda también incluye el Plan Productivo y de Servicios, acordado por la Provincia, el CFI y la CEPAL, con el objetivo de acompañar actividades económicas consolidadas y emergentes.

A eso se suma el Plan Maestro de Turismo 2027-2037, también bajo lineamientos de la CEPAL. El acuerdo prevé cuatro etapas: preparación y organización, diagnóstico integral, formulación estratégica y definición de ejes y programación operativa.

El acto del viernes dejó una imagen de época para el Gobierno provincial: funcionarios, técnicos, jóvenes en formación y un organismo federal sentados alrededor de una misma idea.

Por eso, el encuentro con el CFI fue una puesta en escena de método. Poggi intenta mostrar que su gobierno quiere salir de la administración de la urgencia y entrar en una etapa de planificación aplicada. Crédito, territorio, agua y energía son las palabras visibles. Detrás de ellas hay una disputa más profunda: si San Luis puede ordenar su próxima década antes de que la próxima década la ordene a ella.

Ordenar el territorio para ordenar la inversión

El convenio entre San Luis y el CFI para diseñar un Plan de Ordenamiento Territorial agrega una pieza clave a la agenda que el Gobierno presentó el viernes. El objetivo es construir un marco técnico, institucional y normativo que permita orientar el crecimiento provincial, definir prioridades y ordenar la localización de nuevas inversiones.

El punto es sensible: una provincia puede ofrecer crédito, energía o infraestructura, pero si no ordena su territorio, las inversiones llegan de manera fragmentada, presionan sobre servicios básicos y profundizan desequilibrios entre regiones. En ese sentido, el convenio con el CFI no aparece como un documento técnico más, sino como una herramienta para evitar que el desarrollo avance por acumulación de urgencias. De este modo, Poggi parece mostrar también que el crecimiento no puede depender solo de anuncios de obra, habilitaciones o incentivos aislados, sino que necesita de reglas, datos, mapas y previsibilidad.

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