La niña acuchillada en Santa Rosa permanece internada, estable

Está en el hospital Allende, de Córdoba, sedada e intubada. Levantó fiebre, pero lograron controlarla. Latratan por dos heridas en el cuello y otra en el tórax.
23 de enero de 2026

La nena de 10 años apuñalada por el femicida Diego Domingo Ponce en una casa de las afueras de Santa Rosa del Conlara continúa internada en el hospital Allende, de la ciudad de Córdoba. Permanece estable, aunque tuvieron que sedarla porque estaba nerviosa y dolorida, dieron a conocer sus familiares. Además, levantó un poco de fiebre, pero ya fue controlada.

Lucas, el padre de la niña, le contó al sitio de noticias elchorrillero. com que los médicos la intubaron, en principio por 48 horas. La menor fue atacada el martes 20 de enero, poco después del mediodía, en su casa del paraje Los Peros, sobre la ex ruta provincial N° 23, dos kilómetros al sur de Santa Rosa.

Ponce, el agresor, asesinó a su novia, Laura Natalia Chirino, de 17 años, en el año 2002, en Villa Mercedes. Dos años después fue condenado a prisión perpetua y permanecía recluido en el penal de Pampa de las Salinas, en La Botija, en el extreno noroeste de la provincia.

Pero el 16 de octubre de 2025 salió de la cárcel. la jueza de Ejecución en lo Penal de la Segunda Circunscripción Judicial -Villa Mercedes-, Nora Graciela Villegas, lo favoreció con la libertad condicional mucho antes de que cumpliera los 35 años de encierro, el plazo a partir del cual recién podía pedir el beneficio.

Este martes 20 de enero, Ponce llegó en bicicleta hasta una casa de familia en Los Peros, entró al parque delantero de la propiedad, llamó a la puerta y lo atendió la niña. Seguramente husmeaba en la zona con la intención de cometer un robo. El femicida se había radicado en Santa Rosa del Conlara sin notificar a la Justicia el cambio de domicilio.

Al comprobar que la niña de 10 años estaba sola, le pidió un vaso de agua. Cuando la menor se dio vuelta hacia el interior, la tomó del cuello y la empujó hacia adentro, amenazándola con un cúter en el cuello. En seguida le provocó una primera lesión con ese arma blanca.

El criminal persistió en lesionar a la niña pese a que ella ya le había entregado 900 mil pesos y cien dólares que su familia tenía en la casa. Le provocó dos profundas heridas cortantes en la garganta y le causó otra en el pecho.

Desesperada, al ver que el agresor no cesaba en el ataque, a la niña se le ocurrió simular que ya había muerto por las lesiones. Solo así, al quedarse inerte, logró que Ponce dejara de causarle heridas y huyera.

Ponce fue detenido poco después por la Policía de Santa Rosa, gracias a los aportes de testigos y de las cámaras de seguridad, que dieron pruebas irrefutables de su merodeo por la zona y su irrupción en la casa de la víctima.

Llevado ante la Justicia, tuvo la audiencia de formulación de cargos ante el juez de Garantía de Santa Rosa, Jorge Pinto. Por el Ministerio Público Fiscal intervinieron el fiscal de Instrucción N° 2, Marcelo Saldaño, y la fiscal adjunta Lucila Giampieri.

En representación de la niña damnificada compareció la defensora adjunta de la Defensoría de Niñez, Adolescencia e Incapaces, Camila Sánchez. Y el acusado estuvo representado por el defensor oficial Penal N° 2, José Francisco Pérez.

Ponce fue imputado por homicidio criminis causa (el que se comete para ocultar otro delito, o para lograr impunidad) en grado de tentativa y robo calificado por el uso de arma, ambos en concurso real.

El miércoles fue trasladado al penal de Pampa de las Salinas, donde debería haber permanecido por varios años más, de no haber mediado la resolución de la jueza Villegas.

Un largo encierro, salvo que haya algún juez amigo

Ponce está condenado a prisión perpetua por homicidio y lleva cumplidos recién poco más de veinte años de esa pena. Debería pasar, por lo menos, treinta y cinco años privado de la libertad por esa sentencia.

Ahora afronta una nueva acusación grave: tentativa de homicidio criminis causa (el que se comete para ocultar otro delito, o para lo grar impunidad) y robo calificado por el uso de arma.

El horizonte de su caso es que pasará unos cuantos años más tras las rejas. Salvo que algún juez al que no le interese el dolor de las víctimas y sus familiares, el daño que han sufrido y el sentido reparador de la pena para los acusados, lo favorezca de nuevo, como ya lo hizo la jueza Nora Villegas.

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