La psicóloga que vio a Brisa Brizuela dijo que dio un relato “armado” y contradictorio

También dijo que era narcisista, no presentaba los parámetros de una víctima de violencia y no mostró arrepentimiento. Al igual que el psiquiatra que la entrevistó, concluyó que estaba ubicada en tiempo y espacio, que comprendía lo que hacía y que no tenía signos de problemas psicopáticos.
21 de febrero de 2026

L a etapa probatoria en el juicio que afronta Brisa Gianella Brizuela, acusada de matar de una puñalada en el corazón a su pareja y padre de su hijo bebé, Maximiliano Nicolás, está en su recta final, a días de conocer el veredicto del tribunal que lo preside. Ya declararon los más de 30 testigos previstos y hasta la propia imputada. Las únicas cuatro personas que hablaron o intentaron dejarla bien parada fueron su madre, Pilar Maldonado, sus hermanas Sharon y Evelyn Zárate y su padre Dante Brizuela, ese último más que ayudarla la hundió más al confirmar que siempre fue violenta y él, de alguna manera, la alentaba a eso porque su hija fue el varón que nunca tuvo. El resto de los testimonios solo la complicaron. Entre ellos las declaraciones de la psicóloga y el psiquiatra judiciales que la analizaron.

Ambos coincidieron en que comprendía sus actos. Pero la licenciada en psicología fue más detallista y no dejó dudas sobre la personalidad de la mujer, que podría ser condenada a prisión perpetua. Señaló que, cuando la vio, advirtió que era egocéntrica, narcisista, demostró cero empatía y tenía tendencia a resolver los problemas con agresividad. Pero lo más importante de todo es que no notó signos de arrepentimiento por asesinar al padre de su hijo y su relato no fue muy creíble, porque lo percibió “poco espontáneo”, “armado” y “evasivo”.

Lo primero que declaró la psicóloga es que no captó en la relación entre Brisa y Maximiliano que ella estuviera expuesta a violencia. Pero mencionó, no lo confirmó, que “podrían haber surgido situaciones de violencia cruzadas”, entre ambos. De todas maneras, remarcó que no encontraron en la mujer rastros o cualquier tipo de indicio que dé cuenta de que sufrió violencia de parte de su pareja. “No se hallaron los parámetros normales”, dijo.

No obstante, dejó en claro que cuando la entrevistó advirtió la escasa espontaneidad en las palabras de la acusada, que ahora tiene 22 años. “Parecía un relato armado. Había ausencia de detalles. Había momentos en los que ella se tornaba evasiva. También consignamos que no se dejaba conocer”, detalló.

Personalidad

Cuando tuvo que describir su personalidad la destruyó. “Notamos egocentrismo, narcisismo, una persona que prioriza sus deseos, no es alguien influenciable y con baja tolerancia a la frustración en situaciones en las que siente que pierde el control”, puntualizó.

Afirmó que tiene rasgos de inmadurez emocional y su egocentrismo la llevan a moverse siempre con el fin de obtener un beneficio inmediato en sus vínculos. “Tiene tendencia a la manipulación e incluso a ser agresiva, lo que afecta su capacidad de empatía”, agregó, como si fuera poco.

Mencionó respecto a la relación que mantenía con su madre que “se sintió desplazada, poco comprendida”. También señaló que le contó sobre un episodio en el que se arrojaron piedras, aunque ese relato luego “se tergiversó y resultó contradictorio”.

Esa entrevista con la licenciada fue el 27 de diciembre de 2024, es decir, cinco días después del asesinato. Le preguntaron, entonces, si notaron que la imputada atravesaba un período de duelo. “Hubo un escaso compromiso emocional”, sintetizó en sus conclusiones.

Luego el psiquiatra, Diego Mayor, en un testimonio más breve, confirmó lo expuesto por la psicóloga. “No hallamos signos de patologías psicopáticas, no presentaba alteraciones mentales al momento del hecho (crimen) y podía comprender correctamente la realidad”, consignó. Aclaró que, si bien en la evaluación no se negó a responder ninguna pregunta, sí surgieron contradicciones respecto a su familia y sus antecedentes.

El martes los fiscales Ernesto Lutens y Leandro Estrada, el abogado de la familia Chávez, Javier Darnay, y los defensores Marcela Antequeda y Gustavo Reviglio expondrán sus argumentos en los alegatos de cesura, el penúltimo paso antes de conocer el veredicto del tribunal compuesto por los jueces Virna Eguinoa, Daniela Estrada y Mauro D’Agata Henríquez.

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