La “Rerum Novarum” de León XIII y los nuevos desafíos de la Iglesia

La encíclica que es piedra angular de la Doctrina Social de la Iglesia fue dada a conocer un 15 de mayo como hoy, en 1891. El nuevo papa, con su nombre, homenajea a su autor.
14 de mayo de 2025

“ Vemos claramente que debe encontrarse rápidamente un remedio oportuno para la miseria y la desdicha que oprimen tan injustamente a la mayoría de la clase obrera”.

Pero “no es fácil definir los derechos relativos y los deberes mutuos de ricos y pobres, del capital y del trabajo”. Y si bien la clase trabajadora sufre, “la propiedad privada se ajusta a la ley natural (…). En primer lugar, está el deber de salvaguardar la propiedad privada mediante la promulgación y protección legal”. Era el año 1891 y la relación entre los trabajadores y los capitalistas se caldeaba en una olla a presión. Solo cinco años antes había ocurrido el sacrificio de los “Mártires de Chicago”: todo un símbolo de la época. Entonces la Iglesia Católica hizo su aparición en la escena de la lucha de clases: el Papa León XIII dio a conocer la encíclica “Rerum Novarum”, con la que intentó posicionarse en un término medio entre los dos extremos, la izquierda de los trabajadores que soñaba con la expropiación de la propiedad privada y la derecha de las patronales que, inquieta por el avance de las ideas opuestas a sus intereses, quería salvaguardar sus ganancias a todo trance.

Fue un 15 de mayo como hoy, hace 134 años. El nombre de esa carta solemne y el de su autor volvieron a circular por estos días, desde que la Iglesia de Roma eligió a Robert Prevost como Sumo Pontífice, sucesor del argentino Jorge Bergoglio. El estadounidense que sucede a Francisco eligió el nombre de León XIV, a modo de homenaje al pensamiento del autor de la “Rerum Novarum” (“Acerca de las cosas nuevas”), documento inaugural de la llamada Doctrina Social de la Iglesia.

¿Manifestará el nuevo jefe de la Iglesia Católica una postura clara sobre los problemas que aquejan hoy a la clase trabajadora? El tiempo lo dirá.

Su predecesor, aquel del que Prevost tomó el nombre, ciertamente intentó ubicar a la Iglesia en el punto de equilibrio del fiel de la balanza.

“Lo primero que debemos asegurar es salvar a los trabajadores desdichados de la crueldad de los avariciosos, que utilizan a los seres humanos como meros instrumentos para lucrarse. No es justo ni humano agotar a los hombres con un trabajo excesivo hasta el punto de adormecer sus mentes y desgastar sus cuerpos”, dijo León XIII, de nombre secular Gioacchino Pecci.

Prevost dijo que tomó su nombre por varias razones. “La principal es que el Papa León XIII, con la histórica encíclica ‘Rerum Novarum’, afrontó la cuestión social en el contexto de la primera gran revolución industrial y hoy la Iglesia ofrece a todos su patrimonio de doctrina social para responder a otra revolución industrial y a los desarrollos de la inteligencia artificial, que comportan nuevos desafíos en la defensa de la dignidad humana, de la justicia y el trabajo”, explicó León XIV a los cardenales, en el mensaje que les dirigió este sábado 10 de mayo, en el Aula Nueva del Sínodo.

En defensa de las partes, y de la Iglesia

Lo cierto es que Pecci, con su pronunciamiento, al mismo tiempo que reconocía en nombre de la Iglesia la calamitosa realidad de los trabajadores, también dejaba a salvo el derecho a la propiedad privada en manos de los industriales, cuando los agitadores marxistas propugnaban por la expropiación de los medios de producción.

Además, la “Rerum Novarum” también fue un acto de defensa de la Iglesia. El avance de las ideas socialistas traía aparejada para la institución milenaria la amenaza del ateísmo, pregonado por los comunistas, según los cuales “la religión es el opio de los pueblos”.

Casi un siglo y medio pasó desde aquella encíclica de León XIII, la historia arrasó con las experiencias comunistas -ese “peligro rojo” al que temían la Iglesia y los partidarios del modelo opuesto-. Pero se configuran nuevos escenarios que, como dijo León XIV días atrás, “comportan nuevos desafíos en la defensa de la dignidad humana, de la justicia y el trabajo”. Habrá qué ver cómo se para ante ellos la institución que preside. Los ojos del mundo están sobre él y su Iglesia.

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