León XIV comenzó su viaje a Sudamérica con una respuesta a las dudas que había despertado su estado de salud: «Desde el primer día nunca tuve dudas: estaba convencido de que el viaje debía llevarse a cabo». A bordo del avión que lo trasladaba de Roma a Montevideo, el Papa aseguró que se siente bien y agradeció al equipo médico que lo acompaña.
Según la crónica de Salvatore Cernuzio, enviado de Vatican News en el vuelo papal, el pontífice se acercó a los 82 periodistas aproximadamente una hora y media después del despegue. Los saludó en italiano, español e inglés y les agradeció su trabajo para transmitir un mensaje de paz.
La gira se produce después de una intervención en el hospital Gemelli para extirparle un tumor. Por delante tiene doce días de actividades en Uruguay, Argentina y Perú, con un recorrido de más de 30.000 kilómetros, visitas a 14 localidades y una agenda que supera los cincuenta compromisos.
«Estoy realmente contento, doy gracias a Dios y agradezco a los maravillosos asistentes médicos que están aquí hoy. Puedo decir que me siento bastante bien, ustedes son testigos de ello», expresó ante los reporteros.
Al explicar el propósito del viaje, León XIV puso el acento en la cercanía con las personas. Señaló que su misión consiste en compartir el Evangelio y acompañar a los pueblos tanto en las alegrías como en las dificultades. Aunque los tres países tienen historias y realidades diferentes, afirmó que llega con la intención de llevarles «un mensaje de esperanza».
El tramo más extenso será en Perú, donde desarrolló su tarea misionera durante más de veinte años y fue obispo de Chiclayo. Ese regreso tiene para él un significado personal: «Para mí representa uno de mis muchos hogares. Estoy feliz de poder volver».
Durante el encuentro también presentó a Monserrat «Montse» Alvarado, quien asumió el 1 de noviembre como prefecta del Dicasterio para la Comunicación, en reemplazo de Paolo Ruffini. El Papa destacó su experiencia, creatividad y vitalidad, y señaló que lo acompañará en un área que considera fundamental.
Después del saludo inicial, recorrió el pasillo del avión para conversar con los periodistas. Recibió libros, cartas y regalos, entre ellos un sombrero andino de Chulucanas y una pelota de béisbol de los White Sox de Chicago. Al firmarla, bromeó sobre el riesgo de mancharse la ropa: «Cuidado, ya me he gastado otras sotanas así».
Las preguntas sobre su salud volvieron durante esas conversaciones. Cuando le consultaron de dónde obtiene fuerzas para afrontar el recorrido, respondió: «De la fe; el Señor es muy generoso conmigo». Y resumió su cuidado personal en una frase: «Buenos médicos y una vida sana».
También habló de su participación en las elecciones legislativas de Estados Unidos, para las que envió su voto por correo. «Estoy orgulloso de ser estadounidense y de ejercer mi derecho al voto», manifestó. Explicó que no pudo hacerlo en Perú, país del que también es ciudadano, porque no contaba con la posibilidad técnica de votar a distancia.
Fuente: crónica de Salvatore Cernuzio para Vatican News, desde el vuelo Roma–Montevideo.


