Este domingo el fútbol del Valle del Conlara enlutó al más popular de los deportes en toda la provincia. Falleció Marcelo Demarchi, el dirigente que marcó la historia del fútbol en el Valle.
Refundó y presidió la Liga Futbolística del Valle del Conlara durante 21 años (desde que puso la piedra fundamental en 2005); y desde el 16 de abril presidía la Federación Provincial de Fútbol. Tenía 66 años y luchaba desde hace un mes con una enfermedad que le ganó el partido.
“Todo lo que soy está vinculado al fútbol. El fútbol o yo, eso soy”, sentenciaba Demarchi, un dirigente que dejó su sello apasionado, directo e irrepetible en el fútbol provincial.
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“La propuesta es jugar y competir. Quiero abrir la posibilidad de tener en el corto plazo un Provincial de fútbol infantil y juvenil; y también de Primera División femenino”, aseguraba Marcelo en diálogo con Radio Dimensión, el día después de asumir como presidente de la Federación Provincial.
Demarchi dedicó su vida al fútbol. “El fútbol me costó mi primer matrimonio, y ellos tenían razón. Ya era presidente de Sarmiento de Tilisarao. Mi segunda familia, y ya pasados 30 años, siempre me dicen que no sabían que era tanto lo que me gustaba el fútbol”.
La Liga del Valle pasó de tener 8 clubes y 200 jugadores, a sumar 23 equipos y 7.000 futbolistas en todas sus categorías.
Siempre la pelota
“Jugaba de 9, de 5 y de 2, y como era grandote, medía 1,92 me probaron al arco. Por eso atajaba, no porque haya sido bueno”, remarcaba con su humor lacerante.
“Y en 1986 empecé como dirigente, en la subcomisión de fútbol de Tilisarao. Me propuse ponerle césped a la cancha y que que sea la mejor de la provincia, Me decían que estaba loco. La inauguramos en 1987 con césped natural, fue la mejor cancha de la provincia, venían a jugar de Villa Mercedes y San Luis. Fue una cancha única”, recordaba.
La dirigencia
“Hay que diferenciar el amor a los colores de la camiseta y manejar el fútbol de la región. Llegar a la dirigencia y aprender a convivir; marcar una posición. La liga es competencia y capacitación, no hay otra”, afirmaba Marcelo.
Los primeros pasos de la Liga del Valle: “En 1989-1990 dejó de funcionar la Liga cuando muere Julio Oviedo, que era de Cortaderas y fue presidente durante 30 años. Cuando falleció no hubo suplente. Dijimos de hacer un campeonato, “Neneno” Olivera era el indicado, yo tenía 30 años y lo acompañé; se hizo un campeonato corto y nada, no funcionó. Ahí se desarmó la Liga. Y en 1992 decido y me voy a jugar a San Luis. No pudimos debutar porque no estábamos habilitados, entonces me fui en coche a AFA y traje la habilitación. Jugamos dos años con Sarmiento, luego se sumaron Atlético Concarán y San Martín de Merlo. Pero claro, vos ibas a San Luis con dos categorías y cada 15 días, y ellos no querían venir para acá una vez al año. En el ‘98 pido una plaza para jugar en el Argentino C de AFA, no nos quisieron dar y me ofrecen ser vice de la Liga de San Luis y les dije que no. Ahí me abro de la Liga Sanluiseña”, contaba Marcelo.
En el 2004 presentó el proyecto para jugar de manera independiente en el Valle, en el 2005 se conformó la Liga y en 2006 fue el inicio oficial.
“Nuestra Liga es un orgullo gracias al acompañamiento que tuve del dirigente de todo el Valle, que me dio un apoyo enorme. Tenemos la escuela de director técnicos, ya dimos cerca de 80 nuevos DTs, la mayoría capacitados en fútbol infanto-juvenil”, recordaba.
En 2010 Marcelo entró a la AFA y en 2011 la Liga del Valle fue aceptada en la Asamblea General. “El fútbol no escapa a la política, pero siempre me manejé afuera”, remarcaba.
Fanático de Boca Juniors; papá de Diego, Agustina y Marcos, así se definía en la entrevista que tuvo con el Programa Cita Directa, en la TV de Merlo, el pasado 6 de mayo: “Soy un tipo pasional y familiero. Me pasó factura el fútbol, pero esa factura se pagó y se pudo formar otra familia y estamos todos juntos. Soy un tipo de corazón, me importa el problema del otro”, indicaba.
Demarchi apenas quería tiempo de vida para disfrutar de los nietos: “Ellos son lo mejor que nos pasa”, afirmaba.
“Cuando no esté, dirán que fui un tarado que dio todo por la pelota, y ojalá que así sea. Me tiene sin cuidado el futuro y de lo que se hable, siempre fui un tipo que le dio un cinco de pelotas al qué dirán. Hice lo que quise y por eso muchas veces me fue mal; si hubiese sido normal a lo mejor me iba mejor. Solamente le tengo miedo al deterioro físico. Después, que venga”.
Y sentenció, casi como una premonición: “Me gustaría que me recuerden con una pelota, con un fútbol”.
