Mañana (martes), al mediodía, Marcelo Daniel Romero y Lucas Javier Comelli de la empresa Fénix Construcciones de Villa Mercedes sabrán si sus vidas cambiarán para siempre y pasarán de la libertad, de la que siempre han gozado como cualquier ciudadano, al encierro de un ambiente carcelario. La jueza que conforma el Tribunal Unipersonal que lo juzga, Virna Eguinoa, resolverá, en base a todo lo que ha escuchado de parte de la fiscalía, el abogado del denunciante y los defensores de ambos acusados, si estafaron a un cliente que puso en sus manos su dinero y toda su ilusión para que le construyeran una casa de la que jamás pusieron un ladrillo. Si la magistrada llega a la conclusión, tal como sostuvo el fiscal Ernesto Lutens, que engañaron al hombre para hacerse de la plata y no levantar ni una pared podría sentenciarlos hasta a tres años de prisión.
En los alegatos finales, el representante del Ministerio Público Fiscal (MPF) relató que la investigación comenzó el 17 de diciembre de 2018 con la denuncia judicial del presunto damnificado. Expuso que había celebrado un contrato de compra venta con Fénix Construcciones para que le construyeran una vivienda estilo «llave en mano».
Lutens aseguró que la compañía no cumplió con lo que prometió y por lo que le pagaron. Recordó las transferencias de dinero que les realizaron y los depósitos que recibieron. Dijo que en el lote que supuestamente habían designado para alzar el inmueble «nunca se hizo nada» y los acusados hasta demostraron «una falta de interés de iniciar la obra».
Manifestó que Comelli y Romero abusaron de la confianza de su cliente, quien creyó en ellos porque eran la cara visible de un local que aparentaba seriedad. Y no cerró ahí las acusaciones, al final de su presentación mencionó que los imputados tienen otras causas similares en curso respirándole las espaldas.
Julio Fernández Triches, el abogado querellante, coincidió en todo con Lutens, pero fue más severo en el pedido de la pena. Planteó que los sentencien a cuatro años de prisión y les embarguen e inhiban los bienes.
Expresó que no solo despojaron de su patrimonio a una persona que se fio de ellos, sino que pudieron mantener semejante engaño porque lograron hacer que la víctima les creyera un largo tiempo. Habló de que lo manipularon afectiva y psicológicamente.
Al igual que el fiscal de juicio, Fernández Triches subrayó que Comelli y Romero ni se molestaron en presentar ni un plano, sino que de lo único que se ocuparon fue de recibir dinero y no mover ni un ladrillo.
La defensora oficial 3, Rocío Mediavilla, quien representa a Comelli, como ya es su costumbre, dijo que hay evidencia para configurar un delito. Admitió que su asistido no cumplió con el contrato, pero la investigación no demostró que obró con la intención de estafar. Agregó, por otro lado, que Fénix Construcciones es real y nunca hubo maniobras de mostrar una empresa fantasma. Por todo eso, solicitó su absolución.
Otro que pidió la absolución pero del otro acusado fue Lucas Albornoz, abogado de Romero. En línea con Mediavilla, insistió en que la compañía existe, no es una «pantalla», sino que tiene trabajadores, un local, cuenta con materia prima y opera con una fábrica.
Aparte de sostener de que evidencia, objetiva o subjetiva, para probar la estafa no hay, aclaró que su cliente no formó parte de ninguna «suscripción del contrato, ni recibió pagos».
Antes de que la jueza se retirara a deliberar, Comelli y Romero dijeron sus últimas palabras antes de oír el veredicto. Expresaron que lo que sucedió los perjudicó a todos. Afirmaron que lo que pasó fue un incumplimiento, algo que se dio porque se quedaron sin recursos, pero remarcaron que jamás tuvieron «mala intención».







