Pobreza: baja el índice pero a más familias les ingresa menos

Las generalizaciones de las mediciones estadísticas no se corresponden con la transformación estructural del patrón de distribución del ingreso.
2 de abril de 2025

El índice de pobreza del INDEC, el de antes y el de ahora, está bajo cuestionamiento, dado que se elabora con promedios que no son representativos. El ingreso diario por familia, que medido en dólares da US$ 21,55, es supera en tres cuartas partes el de una formoseña. Entre ambos extremos, el resto de las jurisdicciones no promedia ni la mitad de la gran metrópolis.

El PBI percápita viene en descenso, aunque con altibajos, desde hace 14 años, y si bien estadísticamente repuntó algo en la pandemia, en 2022 retornó a la curva descendente. La fórmula de medición, la actual es la misma que la de gobiernos anteriores, se basa en la data de 31 centros urbanos más poblados del país, que abarcan a 29,8 millones de habitantes, sobre unos 47 millones de la población total.

El Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA), que dirige Agustín Salvia y pertenece a la Universidad Católica Argentina, cruzó la eufórica interpretación del presidente Javier Milei sobre la baja de la pobreza en 2024, si bien rescató la estabilidad macroeconómica y la desaceleración de la inflación, así como su incidencia en el aumento de los ingresos por programas sociales.

Advirtió sobre la calidad del empleo y que, “sin una recuperación de la capacidad de consumo y en los salarios reales, los índices de pobreza podrían estabilizarse en niveles preocupantes”. Un factor señalado como redistribuidor de ingresos fue el alza en las tarifas de servicios públicos en 2024, porque incrementó el peso de los gastos fijos por sobre los variables de los hogares, de modo que las mejoras en el ingreso familiar real no implican necesariamente más y mejores consumos corrientes.

También hace ruido la ponderación del peso que ejercen las canastas de consumo, lo mismo que la porción que ocupan en cada presupuesto hogareño los servicios de la vivienda y el transporte y que no se consideren gastos de alquiler, siendo que 4 de cada 10 familias no tienen techo propio.

Antes de esta polémica en torno del índice, el Centro Latinoamericano de Geopolítica (CELAG), elaboró un gráfico donde se muestra que los promedios de cada nivel de ingresos no responden a la realidad de los hogares.

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