El Ministerio de Seguridad confirmó que se destruirán armas ilegales secuestradas. La novedad llegó luego de una reunión con la coordinación del Banco Nacional de Armas, como parte de una política de desarme y promoción de la cultura de la no violencia.
La ministro de Seguridad, Nancy Sosa, visitó en diciembre las instalaciones del Banco Nacional de Materiales Controlados (BaNMaC), en el partido de General San Martín, en Buenos Aires, y conoció detalles del trabajo que desarrolla la Agencia Nacional de Materiales Controlados (ANMaC).
También participaron de la visita el director de Lucha Contra el Narcotráfico de la Policía de San Luis, Carlos Salinas, y el asesor legal de la cartera de Seguridad, Jesús Velázquez.
El coordinador de la ANMaC, Sergio Sarlo, fue el encargado de exponer la tarea que desempeñan y guiar el recorrido. El depósito funciona como un centro de destrucción de armas, explosivos y municiones que llegan de todo el país. Estos elementos son secuestrados en labores policiales o son entregados voluntariamente por ciudadanos.
Existe un procedimiento que se hace efectivo para garantizar que las armas incautadas que ingresan al sistema no puedan ser reutilizadas. Siguen distintos pasos, que parten desde la inutilización del arma que llega al banco. Luego se embala en cajas especiales y se hace el traslado a una empresa que se encarga de la destrucción y recuperación de materiales útiles como el acero.
El Registro Nacional de Armas (RENAR) es desde donde se gestiona este espacio. Es el encargado de hacer efectiva la reducción de armas ilegales circulantes y de llevar adelante tareas de desarme, en pos de responder con acciones a la violencia y la inseguridad.
Las armas que son decomisadas por la Policía quedan a disposición de la Justicia y, ya concluidas las pericias adecuadas, se almacenan en depósitos provinciales. La Dirección del banco de armas le brindó a Sosa datos relevantes: San Luis y Formosa son las únicas provincias que nunca enviaron armas secuestradas para su destrucción.
La ministro explicó que el hecho de no haber enviado las armas incautadas para su destrucción es perjudicial para la seguridad. Cuando permanecen almacenadas durante mucho tiempo pueden desaparecer o ser robadas para reutilizarse en el mercado ilegal.
San Luis aprobó en noviembre de 2025 una ley provincial, impulsada por el gobernador Claudio Poggi, que instituye la destrucción o reutilización con fines de interés público de las armas de fuego secuestradas o decomisadas por orden judicial o administrativa, en consonancia con la Ley Nacional Nº25.938.
La norma otorga al Ministerio de Seguridad la responsabilidad de ser la autoridad de aplicación. Bajo su guarda queda el asegurar la trazabilidad, el control, la implementación de los procedimientos y la coordinación con los organismos nacionales a cargo del resguardo y destrucción de las armas.
Lo que se prevé es la firma de un convenio con el Poder Judicial para que las armas que se encuentran almacenadas en depósito, que fueron secuestradas en el marco de causas que presenten condena firme, puedan ser enviadas sin demora para su destrucción.
Para llevar adelante el procedimiento, el personal del Banco Nacional de Armas se trasladará a la provincia, para retirar las armas preservadas por la Policía de San Luis.
La ministro Sosa dijo que para garantizar una política clara en materia de armas de fuego, el Banmac conduce cada etapa del proceso. “Esto le da transparencia a todo el circuito, desde el secuestro hasta la disposición final”, sostuvo Sosa.
ANMaC: El rol clave del Estado en el control de armas
Creada en 2015 para reemplazar al antiguo RENAR, la Agencia Nacional de Materiales Controlados centraliza la fiscalización de armas, explosivos y afines en Argentina. Sus funciones van más allá del registro administrativo: es el organismo encargado de las políticas de desarme y la destrucción de materiales peligrosos.
La misión de la ANMaC trasciende la burocracia registral. Según detalla su portal oficial, el organismo tiene la potestad de registrar, autorizar y fiscalizar la totalidad del ciclo de vida de los materiales controlados. Esto abarca desde la fabricación, importación y comercialización, hasta la tenencia, portación y destrucción final de armas de fuego, municiones, explosivos y pirotecnia en todo el territorio nacional, excluyendo únicamente el armamento perteneciente a las Fuerzas Armadas.
Control y Destrucción: Un monopolio estatal Uno de los pilares de la gestión de la ANMaC es la administración del Banco Nacional de Materiales Controlados. Este proceso no solo busca sacar de circulación armas ilegales o incautadas, sino que también establece estándares estrictos para garantizar que los métodos de destrucción sean eficaces y sustentables con el medio ambiente.
Más allá de sus funciones técnicas, la ANMaC desempeña un rol activo en la construcción de una sociedad pacífica. El organismo es responsable del diseño e implementación de programas de concientización sobre el desarme y la no proliferación de armas de fuego.







