Retener hacienda o vender antes, un dilema que impone la sequía en San Luis

Un relevamiento del Mercado Ganadero de Rosario (Rosgan) advirtió que el déficit de lluvias golpea regiones claves del oeste argentino, entre ellas San Luis. El fenómeno climático podría influir en la retención de vientres, la oferta futura de carne y la planificación productiva del sector ganadero.
15 de febrero de 2026

En un escenario en el que la ganadería argentina intenta recomponer su stock tras varios años de elevada extracción, el clima vuelve a posicionarse como un factor decisivo para el rumbo del negocio. Un reciente informe elaborado por el Mercado Ganadero de Rosario (Rosgan) advirtió que cerca de 7,5 millones de cabezas bovinas se encuentran actualmente en zonas bajo riesgo hídrico, una situación que impacta de lleno en regiones productivas estratégicas del país, entre ellas amplias áreas de San Luis.

La advertencia llega en un momento particularmente sensible para la actividad. Con una demanda internacional firme y un mercado interno que continúa mostrando altos niveles de consumo, el desafío para los productores pasa por lograr una delicada ecuación, avanzar hacia una mayor retención de hacienda para recomponer el rodeo sin provocar un faltante abrupto de carne en el corto plazo.

Según el análisis del Rosgan, durante 2025 la faena bovina alcanzó los 13,6 millones de cabezas, con una producción total cercana a 3,15 millones de toneladas de carne y un peso promedio por res de 231 kilos. Si bien la faena registró una caída del 2% respecto del ciclo anterior y la producción retrocedió un 1%, esta reducción no fue suficiente para frenar el deterioro del stock ganadero nacional, que podría confirmar un nuevo descenso cuando se publiquen los datos definitivos del cierre del año.

Dentro de este contexto, San Luis aparece como uno de los territorios donde el impacto del déficit hídrico genera mayor inquietud entre los productores. El informe señala que las situaciones más críticas se concentran en la franja oeste del país, donde además de La Pampa y sectores del sur de Córdoba, se incluyen extensas áreas puntanas que atravesaron un diciembre y enero caracterizados por lluvias escasas y temperaturas elevadas.

Para dimensionar el escenario, el Rosgan utilizó información del Sistema de Información sobre Sequías para el Sur de Sudamérica, que clasifica el territorio según niveles de severidad del fenómeno. Actualmente, cerca del 9% de la superficie nacional se encuentra bajo categorías que van desde sequía severa hasta excepcional. Al cruzar estos datos con la distribución del rodeo, se estima que aproximadamente el 15% del stock bovino argentino está localizado en zonas con riesgo hídrico.

En el caso de San Luis, la situación adquiere especial relevancia debido al perfil productivo de la provincia, donde la ganadería cumple un rol central en la economía regional y en el arraigo rural. El déficit de precipitaciones no solo condiciona la disponibilidad de pasturas naturales, sino que también impacta en la producción de reservas forrajeras, en la recría de terneros y en la eficiencia de los sistemas productivos.

Retención, productividad y adaptación

El informe remarca que para iniciar una recuperación sostenida del stock ganadero será indispensable profundizar el proceso de retención de vientres, lo que implica necesariamente reducir la faena en el corto plazo. Sin embargo, para que esa estrategia no derive en un recorte de la oferta de carne, el sector debe apostar a mejorar la productividad por animal.

En ese sentido, el documento destaca que durante el último año comenzaron a consolidarse esquemas que combinan recrías pastoriles con terminación a corral, sistemas que permiten incrementar el peso final de faena y optimizar el uso de recursos forrajeros. Estas prácticas han mostrado resultados positivos en regiones como San Luis, donde muchos establecimientos adoptaron modelos mixtos para estabilizar la producción frente a la variabilidad climática.

No obstante, el Rosgan subraya que tanto la producción de terneros como la eficiencia global del sistema dependen en gran medida de las condiciones ambientales. En territorios semiáridos como amplias zonas puntanas, la disponibilidad de agua se transforma en una variable crítica que puede modificar rápidamente las decisiones productivas.

De persistir el actual escenario de déficit hídrico, podría registrarse una aceleración en la salida de hacienda desde campos afectados, una estrategia que los productores suelen adoptar para preservar el estado corporal de los rodeos y evitar pérdidas mayores. Sin embargo, el informe aclara que, por el momento, se trataría de un fenómeno localizado y transitorio.

El impacto potencial de esta situación en San Luis genera especial atención, ya que una venta anticipada de animales puede alterar los planes de recría y comprometer la reposición futura de stock, especialmente en sistemas de cría extensiva predominantes en la provincia.

Al mismo tiempo, la reducción de la disponibilidad forrajera obliga a reforzar estrategias de manejo, como el uso de reservas, la suplementación estratégica y la planificación de cargas animales. Estas decisiones implican mayores costos productivos, en un contexto donde los márgenes del negocio ganadero se mantienen ajustados.

Perspectivas climáticas

En cuanto a las proyecciones meteorológicas, los modelos climáticos muestran que el fenómeno La Niña, asociado históricamente a menores precipitaciones en gran parte del territorio argentino, se encuentra en una fase de debilitamiento y podría evolucionar hacia condiciones neutrales durante el otoño.

En el corto plazo, se prevén lluvias que podrían aliviar parcialmente las zonas comprometidas, incluyendo áreas de San Luis. Sin embargo, los especialistas advierten que la recuperación hídrica dependerá no solo del volumen de precipitaciones, sino también de su distribución temporal y territorial.

Para el sector ganadero puntano, la evolución del clima durante los próximos meses será determinante para definir el rumbo productivo de la campaña. La posibilidad de recomponer reservas forrajeras, sostener la recría de terneros y avanzar en estrategias de retención dependerá en gran medida de la recuperación de las condiciones ambientales.

Más allá de las dificultades coyunturales, el informe del Rosgan destaca que la ganadería argentina avanza hacia un modelo productivo cada vez más eficiente, con mayor incorporación de tecnología, mejoras en la genética y sistemas de manejo más integrados.

En provincias como San Luis, este proceso se combina con una creciente profesionalización del sector y una apuesta sostenida por sistemas productivos adaptados a condiciones climáticas variables. Sin embargo, la sequía vuelve a poner en evidencia la vulnerabilidad estructural de la actividad frente a los eventos extremos.

Mientras el país busca consolidar su posicionamiento en los mercados internacionales y sostener el abastecimiento interno, el clima se reafirma como un factor que puede acelerar o frenar ese proceso. En ese escenario, San Luis se encuentra nuevamente en la primera línea de un desafío que combina producción, sustentabilidad y resiliencia frente a un contexto ambiental cada vez más exigente.

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