Rock and pasión

Las Pastillas del Abuelo explosionaron en un excelente show para más de dos mil personas, el viernes, en el Multiespacio Roma.
4 de octubre de 2026
La banda porteña LPDA volvió luego de cuatro años a San Luis.

Colaboración de Marianela Casanova

La tormenta que amagó infructuosamente durante horas el cielo de San Luis del viernes estalló en Roma con el show de Las Pastillas del Abuelo.

A medida que siguen llegando shows de más calibre en el Multiespacio Roma, su nombre va ganando sentido. En la Roma original la fuerza y el placer se han unido siempre, y en este Roma que nos congrega últimamente está pasando algo parecido. Esto sucede por la gran convocatoria que siguen teniendo algunos buenos espectáculos que se realizan en San Luis.

Con el fin de la semana laboral (que últimamente exige el triple) en la espalda, fueron muchos los que salieron desde el campo y el pueblo para agarrar la ruta y llegar a Roma. La previa en la calle era muy pequeña, con casi nada de “agite”; el viento apuraba el mordisco, el sorbo y la pitada. El fuego estaría adentro. Y nadie quería que se apague.

Adentro, también la ansiedad. La ansiedad de quienes esperaron el regreso de la banda durante cuatro años y la de quienes la veíamos por primera vez. En las charlas de espera, la ansiedad por mitigar por unas horas lo difícil que está siendo todo hoy, con otra fiesta de rock.

Fernando Vecchio (guitarra), Diego Bozalla (guitarra), Juan Comas (batería), Alejandro Mondelo (teclado), Santiago Bogisich (bajo) y Joel Barbeito (saxofón),  tomaron su posición en el escenario y él, Piti Fernández -cantante-, entró último gestipulando su gratitud al ver la ola de gente que los esperaba del otro lado, pero ahí, cuerpo a cuerpo. Abrieron la noche con acordes clásicos del rock and roll del “Ama a quien llora por ti” para el público de siempre, mientras el nuevo podía contemplar que además de cantar, un músico puede interpretar con su rostro cada historia, cada canción. Cosas que no se pueden ver en YouTube.

Con el desafío de sostener la gran energía de ese comienzo, la banda siguió íntegra, prolija y divertida hasta el final, sobre todo en la comunión entre el aullar de las guitarras y la dulzura de los vientos, completados con Leandro Loos  en trombón y Fernando Isaías en trompeta.

En esta tormenta recitalera, además de rayos eléctricos y pulsión, hubo emoción y pasión. Y daba envidia (sana, claro): la mayoría de esas personas que cantaban a la par de Piti habían rellenado con sus propias historias cada una de las canciones. Eran cómplices. Nosotros, testigos que aceptamos la invitación de que “haya historias que contar” y cantar.

Lista de temas:

  • Ama a quien llora por ti
  • ¡Hasta acá nos ayudó Dios!
  • La cerveza
  • Historias
  • Rompecabezas de amor
  • ¿Dónde esconder tantas manos?
  • Una contra otra
  • Excusa
  • Tarot
  • ¿Qué es Dios?
  • La creatividad
  • Desde la postura
  • ¿Me juego el corazón?
  • Rocanrol n’ n’ n’
  • El favor
  • Loco por volverla a ver
  • Amar y envejecer
  • Tantas escaleras
  • Ojos de dragón!
  • Viejo karma
  • ¿Qué hago yo esperando un puto as?
  • Otra vuelta de tuerca

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