Fue uno de los hombres de mayor confianza de Rodríguez Saá como jefe de Policía de la Provincia de San Luis. Y lo sigue siendo en tanto su jefe político lo premió otorgándole un lugar expectante en las listas de diputados.
Se trata de Darío Neira, quien ocupó el cargo de ex de la Policía de Rodríguez Saá mientras ocurrieron casos emblemáticos como la desaparición de Guadalupe Belén Lucero y las muertes en comisarías de Florencia Magalí Morales y el adolescente Franco Maranguello.
Claro que el segundo lugar en esa lista de candidatos a diputados por el departamento Pueyrredón -en el que muchos otros dirigentes con historial político hubiesen querido estar- tiene como función darle a Neira fueros de protección ante eventuales fallos judiciales en cualquiera de esos casos. Como sea, su candidatura suena a una burla de Rodríguez Saá a la sociedad, que ya lo castigó una vez en las urnas.
Tres casos que quedaron en la memoria de la sociedad. Guadalupe Belén Lucero. La nena tenía cuatro años cuando desapareció una tarde en la que jugaba en la calle en el barrio 544 Viviendas en la ciudad de San Luis.
Su caso movilizó incluso a la prensa nacional, y mientras Rodríguez Saá no recibía a los padres de la nena, ni se involucraba personalmente en el caso, su jefe de Policía, Neira convocaba a una vidente para que en los medios nacionales la opinión pública tomara cualquier otro rumbo en lugar de discutir la tarea de búsqueda e investigación que lideraba como jefe de la Policía.
“Para resolver la tarea uno debe agotar todas las instancias” dijo de manera bochornosa aquella vez. Guadalupe sigue faltando, y la candidatura de Neira ahora como diputado es una burla de Rodríguez Saá a la sociedad de San Luis.
Florencia Magalí Morales
En plena pandemia sucedió otro hecho que marcó a fuego la gestión de Neira como jefe de la Policía. Encerrada en una comisaría de Santa Rosa del Conlara murió Florencia Magalí Morales, una mujer que había salido a la calle a buscar comida para su familia contradiciendo la orden de Rodríguez Saá que por entonces había dispuesto que sólo se pudiera salir a calle según la terminación par o impar del documento.
La familia de Morales denunció que la mujer fue asesinada en la Comisaría 25° de Santa Rosa. Y las paredes de San Luis se pintaron con un mensaje directo al gobierno: “Nadie se suicida en una comisaría”. Esas paredes reflejaban la creencia social generalizada.
Sin embargo, el colectivo feminista que lideraba la hija del ex gobernador y entonces directora del ex diario, María Luz Rodríguez Saá –que por entonces monopolizaba la palabrase guardó a silencio y nunca cuestionó el rol y la responsabilidad del Gobernador y su jefe de Policía, en el caso.
Franco Maranguello
El de Franco fue otro caso que manchó la maltrecha foja del Darío Neira, ahora candidato a diputado de Rodríguez Saá, entonces jefe de la Policía. Poco había pasado desde la muerte de Morales en Santa Rosa, cuando en otra comisaría, esta vez de Villa Mercedes, el joven de 16 años Franco Maranguello moría en circunstancias dudosa.
Para Neira se trató de un suicidio, sin embargo la familia de Franco negó esa posibilidad argumentando que el chico nunca había tenido problemas psicológicos. La Policía detuvo a Franco en la puerta de su casa diciendo que había roto la orden de aislamiento que había dispuesto Rodríguez Saá en plena pandemia. Lo llevaron a lo Comisaría y cuando su madre lo fue a buscar, le dijeron que se había suicidado.
Las escenas que vio su mamá Sandra Bravo permanecen inalterables en su memoria: policías nerviosos, que se contradicen, corridas y el terror llegando en forma de camión-morguera para levantar, de adentro de una celda, el cuerpo de su hijo.
Nunca tuvo las explicaciones que hubiera querido por parte del jefe de Policía. Tampoco lo hizo el Gobernador Rodríguez Saá. La candidatura del ex jefe de Policía es otra burla a la familia de Franco, y su memoria
