Aunque la carga tributaria sobre la producción agrícola continúa siendo elevada a nivel nacional, el último informe del Índice FADA (Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina) vuelve a poner en relieve una diferencia clave entre provincias. San Luis se posiciona como la jurisdicción con menor presión impositiva entre las analizadas, con un índice del 51,4%, claramente por debajo del promedio nacional del 56,3%.
En un contexto donde más de la mitad de la renta agrícola se destina al pago de impuestos, este dato adquiere una relevancia estratégica para el presente y el futuro productivo provincial.
El Índice FADA, que mide qué porcentaje de la renta agrícola se va en impuestos, comenzó a reflejar en esta medición la baja permanente de las retenciones o Derechos de Exportación (DEX) anunciada en diciembre. La reducción impositiva trajo alivio al sector, aunque todavía insuficiente para revertir un esquema que continúa siendo pesado para los productores. Aun así, el indicador mostró una caída respecto de septiembre, cuando había alcanzado el 60,9%.
“Menos impuestos se traduce en más producción, más empleo y mayor consumo. Con menos impuestos se va destrabando esa rueda en la que estamos todos y hace que se movilice la economía”, explicó Antonella Semadeni, economista de FADA. Sin embargo, aclaró que el alivio aún es parcial, ya que hoy más de la mitad de lo que genera una hectárea agrícola termina en manos del Estado.
Según detalló Fiorella Savarino, también economista de FADA, el esquema es claro y contundente. Una vez que el productor paga todos los costos necesarios para producir —semillas, fertilizantes, salarios, fletes, seguros y otros insumos— el ingreso restante se divide en tres partes: el 27,9% corresponde al alquiler de la tierra, el 15,8% a la ganancia del productor y el 56,3% a impuestos. Ese último porcentaje es el que mide el Índice FADA y refleja con precisión el peso fiscal sobre la actividad.
La baja del índice respecto de la medición anterior se explica por dos factores centrales: la reducción permanente de las retenciones y la mejora en los precios de la soja y el maíz, que incrementaron el valor de la producción y, en consecuencia, la renta agrícola. En términos concretos, las alícuotas pasaron al 24% en soja, 8,5% en maíz, 7,5% en trigo y 4,5% en girasol, todas por debajo de los niveles previos.
San Luis, con ventaja competitiva fiscal
En el desagregado por provincias, las diferencias son marcadas. Mientras Entre Ríos encabeza la lista con una presión del 60,3%, San Luis se ubica en el extremo opuesto, con el índice más bajo del país, con el 51,4%. Le siguen Santa Fe (53,5%), La Pampa (53,6%), Córdoba (54,3%) y Buenos Aires (54,5%). El promedio nacional, en tanto, se mantiene en 56,3%.
Este posicionamiento convierte a San Luis en la provincia con menor presión impositiva sobre una hectárea agrícola entre las jurisdicciones estudiadas, una condición que no es menor en un escenario de alta competencia por inversiones productivas y decisiones de siembra cada vez más ajustadas.
La explicación radica en la estructura tributaria local. En San Luis, si bien se paga impuesto inmobiliario rural, sellos e Ingresos Brutos, con alícuotas diferenciadas, no existen tasas municipales ni imposiciones locales adicionales, a diferencia de otras provincias. Además, comparte con La Pampa la aplicación de impuestos del tipo “aduanas internas”, aunque su peso relativo resulta menor en el esquema total.
A nivel nacional, el informe señala que el 56,5% de los impuestos que paga una hectárea agrícola son nacionales no coparticipables, es decir, recursos que no regresan a las provincias. Un 37,1% corresponde a impuestos nacionales coparticipables, el 5,7% a tributos provinciales y apenas el 0,7% a municipales. Un dato relevante es que la participación de los impuestos no coparticipables se encuentra entre las más bajas desde que se mide el Índice FADA, en 2007, como resultado directo de la baja de retenciones.
De cara al futuro, el escenario productivo para la campaña 2025/26 aparece como moderadamente alentador. Las proyecciones indican una mejora cercana al 18% en la producción total de soja, maíz, trigo y girasol, lo que representa unos 16 millones de toneladas adicionales respecto de la campaña 2024/25. El crecimiento estaría impulsado principalmente por el maíz, el trigo y el girasol. El maíz mostraría un incremento del 16%, el girasol crecería un 23% y el trigo se encamina a una campaña récord, con un salto del 38%. La soja, en cambio, registraría una leve caída del 2%.
En cuanto a los precios, el escenario proyectado es neutral, con valores similares a los actuales, lo que anticipa una campaña con más volumen, pero sin mejoras significativas en los ingresos por tonelada.
En este contexto, la menor presión impositiva relativa que exhibe San Luis se convierte en un factor diferencial, capaz de amortiguar la falta de mejoras en los precios y de fortalecer la rentabilidad frente a otras regiones.
“Cada una de estas provincias enfrenta realidades distintas en cuanto a rindes, estructura de costos e impuestos, lo que explica la variabilidad de los resultados”, concluyó Semadeni. No obstante, el mensaje de fondo es claro: aun con señales positivas y ajustes fiscales, el peso de los impuestos sigue siendo uno de los principales desafíos para la producción agroindustrial en Argentina. En ese mapa complejo, San Luis aparece hoy como la provincia mejor posicionada en términos de presión fiscal sobre el agro, una ventaja que puede resultar clave para sostener y ampliar su desarrollo productivo.
¿Cómo se calcula el índice FADA?
La renta es lo que vale la producción menos los costos; en otras palabras, el resultado que se obtiene al restarle los costos de producción, comercialización y transporte al valor de la producción a precios internacionales. Así, por ejemplo, si suben los costos, la renta baja y el indicador sube. Y, si bajan los precios, baja el valor de la producción, se reduce la renta y, nuevamente, aumenta el índice FADA.
La producción y los costos de la hectárea se calculan utilizando los rindes, costos y distancias al puerto promedio a nivel nacional para los cultivos de soja, maíz, trigo y girasol, y ponderándolos por la participación de estos cultivos en el área sembrada nacional.
De esta manera, se obtiene la renta, la que se distribuye en el resultado de la producción después de impuestos, la renta de la tierra y la participación del Estado. La participación del Estado considera impuestos nacionales, provinciales y municipales.
FADA es una institución sin fines de lucro que elabora, difunde y gestiona proyectos de políticas públicas. Sus estudios apuntan a impulsar el desarrollo del país para mejorar la vida de las personas.







