Treinta efectivos obtuvieron la certificación de instructores para el uso de las armas no letales Byrna. La marca tuvo a cargo la capacitación.
En marzo, el Gobierno de San Luis, a través de la cartera de Seguridad, gestionó la adquisición de 100 armas no letales Byrna. Se trata de 90 lanzadoras cortas y 10 lanzadoras largas. “La capacitación fue destinada a instructores del Instituto Superior de Seguridad Pública (ISSP) ‘Coronel Juan Pascual Pringles’, personal de la Policía de San Luis e integrantes del Servicio Penitenciario”, dijo el comisario inspector Martín Moyano, director de la Escuela de Cadetes, Agentes y Subayudantes Penitenciarios.
“La marca Byrna hizo la capacitación, primeramente para ser operadores. Después, siguiendo con el trabajo, se procedió a la certificación de éstos. Todo el personal trabajó primero en la parte teórico-práctica y después, en el campo de tiro, donde se realizó un entrenamiento. Fueron aprobados todos, con tiro estático y dinámico”, acotó el comisario Moyano.
Durante los últimos estos seis meses se formaron tanto a los primeros operadores como a los instructores. “Ha tenido un impacto dentro de la provincia, principalmente en el Instituto, ya que este tipo de armas lanzadoras son una novedad”, refirió .
Estas armas serán utilizadas para acciones persuasivas y disuasivas, previo a utilizar el arma letal. “Primero se usa el arma menos letal para proteger tanto al efectivo que la usa como, en este caso, al interno o delincuente”, dijo.
“Para ponerlas en funcionamiento se procedió a la creación de un protocolo destinado para el uso de cadetes y aspirantes, quienes iban a ser insertados para las prácticas profesionalizantes”, afirmó.
La inspectora Jésica Gómez, quien trabaja en el ISSP y es instructora Byrna, detalló: “Tenemos dos tipos de lanzadoras: dos cortas, que son de modelo SD y tienen una capacidad de cargador de cinco municiones, y también otras largas, que son modelo de MLR y tienen una capacidad de 180-200 municiones”.
Y ahondó: “Tenemos diferentes tipos de municiones. Tenemos las ‘kinetic’, que son de reentrenamiento porque producen un trauma a la persona, es una manera directa para producir una inmovilización parcial. Asimismo, tenemos las municiones de ‘training’ (de entrenamiento) que son frágiles y se rompen al impacto, produciendo una nube de un polvo inerte. También tenemos otras municiones que tienen un químico, como el denominado ‘pimienta’. Estas municiones pueden producir algún daño parcial, pero mayormente un efecto en el lugar, saturando lugares para trabajar. Es decir, que no es necesario que sean directos, sino indirectamente hacia un lugar muy confinado”, detalló.







