Es remisero. Dijo que no ve a sus nenas desde hace más de dos años. Lo imputaron por manosear a una de las chiquitas, pero la Justicia no avanzó por falta de evidencia, de fiscales y jueces. El hombre tuvo que vender su agencia, se quedó sin casa y en la quiebra.
Cuando un remisero de Villa Mercedes creía conocer cómo sería el resto de su vida, esta le dio una sorpresa que lo dejó sin casa, sin negocio, con escasas posibilidades de trabajar en un contexto económico cada vez más adverso, con un cáncer que se hace sentir día a día y lo hizo bajar de peso hasta reducirlo casi a piel y huesos y, lo peor de todo, sin poder ver ni tener ningún tipo de contacto con sus hijas más chicas, porque su expareja y madre de ellas lo denunció por haber abusado sexualmente de las criaturas. Lo denunció hace dos años y medio. El fiscal instructor 3, José Olguín, solo se molestó en requerir la realización de las audiencias en Cámara Gesell y tomar como prueba crucial la denuncia de una mujer enojada, porque su ex no quería regresar con ella. Eso bastó para acusarlo solo porque presuntamente le habría tocado la cola a una de las nenas. La Justicia lo imputó, le prohibió acercarse a las pequeñas y no continuó la investigación o el proceso penal. Dejó al denunciado en un limbo, en el que nadie lo ha declarado culpable o inocente, pero en el que lo perdió todo por una denuncia que aparentemente en la Cámara Gesell no consiguió probar tales agresiones sexuales.
El nuevo Código Procesal Penal de la Provincia fue implementado para agilizar las causas de ese fuero. Establece, entre otros puntos, que una investigación de la fiscalía no puede demorar más de seis meses, salvo excepciones. La denuncia a la que le hizo lugar Olguín, por la cual le formuló cargo por “abuso sexual simple” contra una de las menores de edad, fue hecha en julio de 2023 y, al poco tiempo, tuvo su audiencia de imputación. Luego de ese acto, presidido por la ahora exjueza de Garantías 3, Mirta Ucelay, no volvieron a notificar al chofer sobre alguna nueva audiencia o movimiento en la causa en su contra.
La única medida judicial que sigue inamovible es la que dispuso una jueza de Familia, quien le prohibió acercarse a las chiquitas que ahora tienen seis y nueve años, así como cualquier clase de contacto, sea telefónico o a través de redes sociales. “La última vez que vi a mis hijas fue el 9 de julio de 2023, para el desfile, y dos días después la madre me denunció”, le contó a Todo un País.
El remisero relató que estuvo en pareja con la denunciante 10 años, que hasta se encargó de pagarle los estudios a los hijos adultos que la mujer tuvo con otra persona. Pero, en el 2022, decidió separarse y ella no lo tomó bien. Según explicó, la madre de sus hijas no aceptó la ruptura, tuvo varios problemas en el medio hasta que arribó el peor de todos, el 11 de julio de 2023, cuando sorpresivamente lo denunció por haber abusado sexualmente a la más pequeña de sus niñas, en ese momento de tres años, y haber maltratado a la otra, de seis años.
“A los pocos días hicieron la Cámara Gesell. Yo hasta pagué un perito de parte para que también evaluara lo que mis hijas dijeran en la entrevista”, detalló. Pero, de acuerdo a lo que le explicó el profesional que contrató, en la audiencia los dichos de las menores de edad no coincidieron con lo que su madre aseguraba en la denuncia. “Una dijo que el papá me tocó una vez la cola. Primero dijo que sí, que fue así, después que no y cuando le preguntaron por tercera vez no contestó nada”, comentó el hombre.
Respecto a la chica más grande, su expareja afirmó que el chofer la había tirado de los cabellos y la había zamarreado. El imputado asevera que fue justamente al revés, que fue ella quien hizo eso con la criatura por su naturaleza violenta.
Vista la gran demora de la Justicia para que la causa se mueva, cuando hace años debió tener una resolución, el abogado defensor, Mario Alonso, ya solicitó la falta de mérito. En diálogo con este medio, el letrado explicó que el caso tuvo retrasos por todos lados. Primero estuvo en manos de la exfiscal Daniela Torres, quien el año pasado renunció cuando estaba a punto de ser enjuiciada por quedarse con dinero secuestrado en allanamientos. Luego pasó a manos de Olguín, quien imputó, pero no prosiguió la causa. A todo ello se sumó la jubilación en febrero de 2025 de Ucelay. El Juzgado de Garantías 3 estuvo subrogado un tiempo por Matías Farinazzo Tempestini, magistrado que tampoco movió un papel al respecto. Ahora la causa debería estar en manos de la jueza provisoria Natalia Pereira Cardini.
Mientras el remisero espera que la Justicia se decida a resolver algo y ponerle un punto final a ese caso, lucha contra un cáncer de duodeno que se despertó en mayo de 2025, después de tanta “mala sangre”. Dijo que lo operaron en junio, pero el tamaño del tumor era tan grande que los cirujanos no lograron extirpárselo. La única manera de combatirlo o alivianar el sufrimiento es a través de sesiones mensuales de quimioterapia.
“Tuve que vender la agencia de remises. Perdí todo. La quimio es de terror. Tengo vómitos, descomposturas que no me permiten trabajar. Trabajo un día sí y otro no, y por pocas horas”, contó. Dijo que, a pesar de todo, cumple con la cuota alimentaria de las chiquitas, lo que está en grado de pasarles en términos económicos. “Si no tuviera a mi novia no tendría donde vivir, sinceramente”, lamentó.







