Nada lo detuvo. Hacía cuatro meses que tenía una tobillera electrónica por violencia de género. Pero eso no frenó a Gastón Molina para que con su cómplice, Franco Isola, salieran a asaltar un comercio de Villa Mercedes. Lo hicieron y, en medio del atraco, los sorprendió la Policía, a la que le apuntaron con un revólver. Molina alcanzó a huir, el otro no. Corrió hasta una casa, golpeó al dueño de esa vivienda en su intento por esconderse allí. Pero de todas formas, lo detuvieron.
Molina, de 35 años, tiene el aparato porque la Justicia le prohibió acercarse a su pareja, a quien habría agredido. No solo eso, cuando los policías confirmaron quién era, descubrieron que ya tiene varios antecedentes por otros delitos.
El robo ocurrió durante la tarde. En un patrullaje, los efectivos de la División de Rápida Intervención Motorista (DRIM) advirtieron a dos hombres escapar en una moto, en avenida 25 de Mayo e Intendente Leyes. Detrás los seguían dos mujeres que, a los gritos, le dijeron a los uniformados que los de la motocicleta acababan de asaltar su negocio y robarles dinero. Las habían amenazado con un arma de fuego.
Así empezó una persecución de varias cuadras, en la que uno de los delincuentes le apuntó a los patrulleros con un revólver. Pero en el cruce de Europa y Colombia, los ladrones perdieron el equilibrio de la moto y cayeron. Isola, de 34 años, quien conducía el rodado, fue detenido allí.
Quien luego fue identificado como Molina logró escapar, a la carrera, hasta un domicilio de la zona. Amenazó y golpeó al dueño de esa vivienda. Luego siguió la huida, lanzó el revólver y fue interceptado y arrestado en Presidente Perón, entre Colombia y Santa Fe.