Un modelo de producción que busca llegar a las 10 mil madres y recriar todos sus terneros

Productores de gran escala que integran el Grupo Ganaderos del Dupuy participaron de una jornada técnica en los establecimientos El Recuerdo y El 30 de Octubre, ubicados a 200 kilómetros al sur de San Luis. Su propietario, Espartaco Bailleres, explicó su ambicioso objetivo de producir más de 8.500 terneros por año.
17 de mayo de 2026
Más de 40 asistentes, entre productores y técnicos, recorrieron varios lotes para observar el proceso de transformación de campos naturales en agrícolas.

En el corazón del sur puntano, donde hasta hace algunos años predominaban los sistemas extensivos tradicionales y los campos naturales de baja productividad, comienza a consolidarse un modelo agropecuario que apuesta a la integración entre agricultura y ganadería como motor de desarrollo regional. Ese proceso pudo verse de cerca durante la recorrida organizada por el Grupo Ganaderos del Dupuy en las estancias El Recuerdo, en Nahuel Mapa, y El 30 de Octubre, en Navia, ambas propiedad del productor Espartaco Bailleres.

La actividad reunió a doce productores de gran escala de distintas zonas de San Luis y otras provincias, quienes participaron de una jornada técnica destinada a intercambiar experiencias, analizar resultados y observar en el terreno la evolución de un planteo productivo que viene transformando la región.

La recorrida estuvo coordinada por el médico veterinario Pablo Dietrich, asesor técnico del grupo, quien condujo las distintas paradas en lotes agrícolas, áreas ganaderas y sectores de recría. En cada estación se discutieron estrategias de manejo, adaptación tecnológica, eficiencia productiva y perspectivas de crecimiento.

“Las puertas están abiertas para todos”, resumió Bailleres ante este medio durante el encuentro. Y no fue una frase protocolar. A lo largo de toda la jornada, el productor insistió en la importancia de compartir información, mostrar aciertos y también errores, en una actividad donde, aseguró, todavía queda muchísimo por aprender.

El establecimiento El 30 de Octubre constituye hoy el núcleo ganadero del emprendimiento. Con una superficie total de 34 mil hectáreas, allí se desarrolla un rodeo de cría Angus que actualmente supera los 6.300 vientres y que tiene como meta alcanzar las 10 mil madres en los próximos años. “Hasta que no llegue a las diez mil madres no voy a parar”, afirmó Bailleres a Todo Un Pais.

El objetivo no se limita solamente al crecimiento numérico del rodeo. El plan productivo contempla además la recría de la totalidad de los terneros nacidos en el establecimiento, machos y hembras, hasta pesos de entre 250 y 270 kilos, para luego enviarlos a feedlots propios.

Actualmente, el sistema apunta a producir unos 8.500 terneros anuales y busca consolidar índices productivos y reproductivos mediante mejoras genéticas, manejo nutricional e infraestructura.

Dentro de ese esquema, uno de los pilares es el uso de inseminación artificial a tiempo fijo (IATF), junto con servicios precoces de 15 meses para las hembras aptas y servicios de otoño para el resto del rodeo, una tarea dirigida por el veterinario Federico Olivero de la empresa Asegan.

El planteo técnico presentado durante la recorrida establece una distribución estratégica del uso del suelo, un tercio de la superficie destinado a agricultura, otro tercio a pasturas y el tercio restante a ambientes naturales.

Agricultura al servicio de la ganadería

En El 30 de Octubre, la agricultura aparece cada vez más integrada al negocio ganadero. La incorporación de lotes agrícolas tiene como objetivo principal fortalecer la cadena forrajera y sostener el crecimiento del rodeo.

Entre los puntos técnicos destacados durante la recorrida se mencionó el uso de maíces de ultra baja densidad, una estrategia que busca optimizar la eficiencia del cultivo en ambientes semiáridos y con limitaciones hídricas.

También se analizaron alternativas de enriquecimiento de pastizales naturales, implantación de perennes y aumento de las raciones suplementarias para sostener mayores cargas animales.

Mientras El 30 de Octubre se orienta principalmente a la ganadería integrada, el establecimiento El Recuerdo representa el brazo agrícola del grupo empresario.

Allí, sobre casi 9 mil hectáreas, exceptuando unas 970 hectáreas de monte natural, se desarrolla una agricultura intensiva adaptada a las condiciones del sur de San Luis.

Durante la campaña actual se sembraron 1.200 hectáreas de girasol, 3.800 de maíz, 2.500 de sorgo y 450 hectáreas de centeno destinado a cosecha.

Sin embargo, Bailleres adelantó que en la próxima campaña prácticamente toda la superficie agrícola será destinada a maíz. “No todo el maíz queda acá. Producimos más de lo que consume la hacienda, así que una parte sale como grano”, explicó.

El ingeniero agrónomo Gastón Blanchard, asesor técnico del establecimiento, remarcó que el desarrollo agrícola en la zona todavía es relativamente nuevo y que gran parte del aprendizaje se realiza “a prueba y error”.

“La agricultura acá es muy nueva. No hay demasiada información pública sobre fertilización, híbridos o manejo para estos ambientes. Lo vamos aprendiendo en el camino”, explicó.

Blanchard señaló que, a diferencia de otras regiones agrícolas consolidadas, en el sur puntano todavía existen enormes desafíos vinculados a la interacción entre genética, ambiente y manejo. “Los ciclos biológicos son lentos. Uno hace uno o dos ensayos por año y el aprendizaje lleva tiempo”, sostuvo.

Por eso, tanto él como Bailleres destacaron la importancia de las recorridas técnicas y de los grupos de intercambio entre productores. “Es importante que venga más gente. Cuantas más experiencias se sumen, más rápido aprendemos todos”, afirmó María Amelia. Más allá de los números productivos, el desarrollo de estos establecimientos comienza a generar un fuerte impacto económico y social en toda la región.

La intensificación agrícola-ganadera multiplicó el movimiento de camiones, la demanda de insumos, los servicios, el empleo y la actividad comercial en localidades cercanas.

“Son campos que antes generaban muy poco trabajo y hoy empiezan a facturar 600 o 700 dólares por hectárea”, señaló uno de los participantes de la jornada. Ese crecimiento se traduce en más circulación económica, inversiones en infraestructura y mayor dinamismo regional.

Bailleres considera que todavía existe un enorme potencial de expansión en el sur de San Luis y alentó a otros productores a animarse a invertir: “La torta es tan grande que hay lugar para todos; que venga más gente, que se anime. Hay posibilidades para todo acá”.

Una empresa familiar

Detrás del crecimiento del emprendimiento existe además una fuerte estructura familiar. Según contó Bailleres, la empresa es conducida junto a su esposa María Amelia, su hermano Andrés y su hija Agustina.

María Amelia participa en la administración de personal y proveedores, mientras que Agustina trabaja en el corretaje de cereales vinculado al grupo. Andrés, por su parte, tiene a cargo otro establecimiento de la familia en Alto Pelado. “Los cuatro estamos involucrados en la empresa”, explicó el productor. Esa participación familiar aparece como otro de los pilares del proyecto, junto con la incorporación constante de tecnología, el asesoramiento técnico y la apertura al intercambio con otros productores.

Durante la recorrida, Bailleres insistió en que uno de los objetivos de abrir las tranqueras es compartir no solamente los logros, sino también las equivocaciones y aprendizajes. “Antes sembrábamos cincuenta mil semillas de maíz por hectárea y nos equivocábamos. No teníamos resultados. Hasta que uno le va encontrando la vuelta”, recordó.

Esa filosofía fue precisamente la que atravesó toda la jornada del Grupo Ganaderos del Dupuy, compartir experiencias reales, discutir estrategias productivas y pensar cómo seguir potenciando una región que, lentamente, comienza a transformarse en una nueva frontera agropecuaria para la Argentina.

No te pierdas...