Por Marina Rubio
Luis Vallejo llevaba una vida triste. Sufría cáncer. Y aunque estaba bajo el tratamiento de quimioterapia de mucho no le servía. Él no podía escapar de sus adicciones: las drogas y el alcohol. Se tornaba violento, a tal punto que la Justicia le había impedido acercarse a su familia porque en el 2024 hirió con un cuchillo a su propio padre. Su final también estuvo teñido de tristeza. La noche del viernes unos policías, que patrullaban el barrio San Antonio de Villa Mercedes, los interceptó a él y a un amigo. Ofertaban un par de zapatillas cuya procedencia no pudieron explicar y tampoco demostrar si les pertenecía a alguno de ellos. Por eso ambos fueron trasladados a la Comisaría 8°.
No estaban demorados, ni mucho menos detenidos. El personal policial solo quería verificar si el calzado era robado. Vallejo estuvo ahí menos de una hora y media, pero en ese corto tiempo estaba sacado, mentalmente fuera de lugar. Su amigo, de apellido Molina, no sabía cómo tranquilizarlo. Pero de un segundo a otro el alboroto que había armado en la seccional se terminó súbitamente. El joven con leucemia cayó al suelo. No volvió a reaccionar. Un médico del Sempro y, luego, la forense de turno confirmaron que había muerto en el piso de la Comisaría 8°.
Los uniformados actuaron rápido. Solicitaron urgente una ambulancia del Sempro. El médico y el enfermero que llegaron, a la seccional más céntrica de la ciudad, no advirtieron signos vitales en el joven de 28 años, no tenía pulso, no respondía. Había muerto.
A la misma conclusión arribó después, con solo hacerle una revisión externa a simple vista, la forense de turno, Sandra Miatello. De todas maneras, el fiscal de instrucción 3, José Olguín, con la presencia del personal del Departamento de Homicidios, a cargo del comisario Sebastián Tula, ordenó la inmediata realización de la autopsia.
Vallejo fue llevado a la dependía policial alrededor de las 21:40, a las 22:30 se descompensó y alrededor de la medianoche su cadáver fue traslado a la morgue judicial, situado en el hospital “Juan Domingo Perón”. De acuerdo a lo que comunicaron los portavoces de Relaciones Policiales, la forense terminó la necropsia a las 4:20. Informó que el hombre falleció a causa de un “tromboembolismo pulmonar agudo”, es decir, el taponamiento de una zona arterial pulmonar, de vasos sanguíneos que llevan sangre con poco oxígeno desde el corazón a los pulmones para oxigenarla. La especialista también constató “una fístula cardíaca”, una contraindicación de los fármacos que tomaba para tratar su leucemia.
El padre de Vallejo se presentó luego ante la Policía y contó que su hijo no era una persona fácil de sobrellevar. La quimioterapia no hacía el debido efecto en él porque no lograba alejarse de las drogas y soltar el alcohol. Ni siquiera podía arrimarse a su familia, por lo que era aún más difícil monitorear lo que hacía.
El joven fue sorprendido por los patrulleros en un baldío cercano a Riobamba y Güemes. Según les relataron a los oficiales, iban a lo de un amigo a una cuadra, en Riobamba y San Cayetano. Tenían unas zapatillas, marca New Balance, cuya procedencia no supieron justificar.