Cinco días después de los devastadores terremotos de magnitudes 7,2 y 7,5 que sacudieron Venezuela el pasado 24 de junio, el Gobierno actualizó el balance oficial de la tragedia: ya son 1.719 las personas fallecidas, 5.034 los heridos y 15.866 los damnificados.
El presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, informó además que más de 22.600 personas recibieron atención en hospitales y centros sanitarios de campaña. El reporte refleja un fuerte incremento respecto del parte difundido el domingo, que contabilizaba 1.450 muertos y 3.150 heridos.
Las tareas de rescate continúan sin pausa en las zonas más afectadas, con la participación de brigadas venezolanas y equipos internacionales que mantienen la búsqueda de sobrevivientes entre edificios derrumbados. Según datos oficiales, 855 inmuebles sufrieron daños: 189 colapsaron por completo y otros 666 registraron daños parciales.
La Guaira, epicentro del desastre, presenta el panorama más crítico. Testigos describen calles cubiertas por escombros y barrios enteros destruidos, mientras las autoridades avanzan con la instalación de refugios temporales para las familias que perdieron sus viviendas. En esa región también comenzó a restablecerse el servicio eléctrico, que ya alcanza al 90 % de los usuarios.
Las labores de recuperación se ven dificultadas por los daños en rutas, edificios públicos y centros de salud. Además, desde el terremoto principal se registraron 611 réplicas, incluida una durante la mañana de este lunes. La Fundación Venezolana de Investigaciones Sismológicas (Funvisis) la ubicó en magnitud 4,2, mientras que el Servicio Geológico Colombiano estimó una intensidad de 5,1.
En paralelo, organizaciones civiles reclamaron mayor transparencia sobre el número de víctimas. La ONG Provea pidió que organismos independientes puedan verificar los datos oficiales. Mientras tanto, una plataforma ciudadana reporta más de 45.000 personas que aún permanecen incomunicadas.
Como parte de las medidas de emergencia, el Gobierno habilitó una plataforma digital para localizar pacientes hospitalizados y puso en funcionamiento una línea telefónica de asistencia psicológica para los afectados. También extendió por una semana la suspensión de las clases en todo el país para completar las inspecciones estructurales en los establecimientos educativos y garantizar condiciones seguras antes del regreso de alumnos y docentes.







