Para algunos, un libro puede ser el compañero ideal para unas vacaciones, pero para muchos otros la lectura quizás sea el mejor modo que encuentran para viajar sin moverse de su ciudad. Y en Villa Mercedes hay un espacio que ofrece esa e infinitas posibilidades para quienes buscan opciones para disfrutar del verano y conectarse con su espíritu creativo: la Biblioteca Popular Obras Sanitarias.
Porque, aunque el organismo funciona durante todo el año, sus voluntarios prepararon una serie de actividades y propuestas para la temporada, especialmente para quienes se encuentran más lejos de la zona céntrica. “En el centro quizás hay más oferta, pero acá es un espacio intermedio donde conectan varios barrios”, apuntó Irina Casini, una de las integrantes de la comisión directiva.
La “biblio” está ubicada en el barrio que le da nombre, donde confluyen las calles Amaro Galán y Ardiles. Cuenta con una amplia sala de lectura, repleta de ejemplares de todo tipo de géneros, y con un coqueto patio que, por lo general, alberga la mayoría de las iniciativas.
“Hemos estado pensando en todos los peques y todas las personas que se quedan en Villa Mercedes, para que puedan tener vinculadas a la literatura y al arte general”, contó la joven.
La mayoría de esas propuestas toman forma de talleres abiertos, siempre gratuitos y apuntados a diferentes edades. Ya hicieron uno de comics para niños, uno denominado “Artilectos” que mezcla arte y literatura, harán uno sobre collage y comenzarán con el primer encuentro del año del club de lectura “Lectonautas”. En febrero, adelantaron, harán noches de cine y tardes de juegos de mesa al aire libre.
“Cualquier persona que quiera sumarse y dar un taller, es bienvenida. La idea siempre es ofrecer propuestas gratuitas, por eso es algo que deberían contemplar a la hora de ofrecerse. Por suerte siempre tenemos gente que se prende y viene a compartir su tiempo y lo que sabe”, dijo Casini.
Es que, como toda organización popular, todos los voluntarios trabajan sin fines de lucro y con el único objetivo de compartir su pasión por los libros con otros. “Todos somos ratones de biblioteca, entonces empatizamos con la gente usa la literatura para viajar, que no necesita salir ni gastar tanto para disfrutar, sino que con pequeñas cosas como recortar, leer, hacer algo con música puede ser feliz. Lo que nos mueve es esa empatía de hacer cosas que está bueno realizar en comunidad y encontrar gente que le guste lo mismo”, definió.
Irina contó que, además, este año extendieron de dos a tres semanas el tiempo de préstamos de libros, ya que es una época en la que muchos lectores aprovechan para sumergirse en aquellos títulos que tenían pausados. Para ello, la biblioteca utiliza un sistema de socios: con solo pagar una cuota mensual que va desde $1.200 a $2.500 como máximo, los asociados pueden llevarse un ejemplar a casa con el compromiso de regresarlo. De esa forma, también, contribuyen con el sostenimiento del lugar.







