Otra vez, una vez más, la Selección Argentina jugará la final de un Mundial de fútbol. En New Yersey, el domingo, este grupo de futbolistas y cuerpo técnico, pondrán al país en la instancia cumbre del más popular de los deportes.
El Mercedes Benz Stadium, en Atlanta, fue testigo de un partido de fútbol ajedrecístico, en el que los peones albicelestes de tres estrellas mundialistas se impusieron a los «Tres Leones» britanicos.
La Scaloneta jugó un primer tiempo de plena atracción. Se paró firme, seguro y completo en la faceta defensiva. Atrajo a los de Thomas Tuchel, les dio un chupetín pero nunca les permitió sacarlo de su envoltorio.
A los 10′ del complemento Gordon le ganó la espalda a Nahuel Molina, tras centro desde la derecha, después de un despeje corto de Nicolás Tagliafico, en uno de esos detalles que definen cosas, y los de blanco se pusieron arriba en el marcador.
Argentina, que parece sentirse cómodo cuando está en desventaja, se puso el traje de vigente campeón y fue a buscar el empate. Lionel Scaloni movió el banco. Y los ingresos renovaron el aire y, por consiguiente, la dinámica. Inglaterra se paró muy cerca de su arquero Jordan Pickford, quien entre sus guantes y los palos estaba destinado a impedir todo… Casi todo.
A los 40′ de la parte final, Leo Messi tocó para Enzo Fernández y el volante del Chelsea sacó un remate furioso que infló la red: 1 a 1. Lejos de conformarse, la Scaloneta fue por todo, y el 10 puso un centro magistral para que Lautaro Martínez meta la cabeza y ponga de «la cabeza» a todo el pueblo criollo. Iban 47′, ya dos minutos adicionados de los 9′ que marcó la pizarra.
Argentina se cerró bien en el instante decisivo y ganó la batalla futbolista de semifinal por varios aspectos, que se simplifican en uno solo: esta Selección vive, juega y resuelve como cada argentino.
En el día a día puede estar al límite y siempre va por más… pueden golpearlo y siempre se levanta; se levanta una y mil veces… parece que no llega a fin de mes y, de repente, observa la cuenta y tiene superávit… Vive soñando. Siempre sueña con los ojos abiertos. Es difícil que soñando así, los sueños no se acerquen a la realidad. Ahora irá por España. Será la Final bien Finalísima, en la última función del Señor 10.
A seguir soñando…





