Una semana estuvo detenido Carlos Camilo Roldán. Ni siquiera en el penal, sino en el calabozo de una comisaría de Villa Mercedes, donde a diario podían visitarlos sus familiares, llevarle para comer y vestir. Y ese fue todo el tiempo de encierro. Bueno, hasta el momento, porque la fiscalía solicitará que la resolución del juez de Garantías 1, Alfredo Cuello, sea revisada por un Tribunal de Impugnación.
Roldán estuvo privado de la libertad y continúa imputado porque casi mata a puñaladas a un hombre en el barrio Carlos Pellegrini los últimos días de febrero. Lo hirió en el vientre, una pierna y el brazo derecho. No fueron lesiones leves, estuvo internado en grave estado. La agresión que pudo costarle la vida a un vecino. El hecho sucedió la tarde del miércoles 25 de febrero en una riña que empezó en Pellegrini al 600 y luego se trasladó a unas cuatro, casi cinco cuadras, de allí.
El fiscal instructor 3, José Olguín, solicitó que fuera enviado al penal por los siguientes meses, pero el magistrado, aunque estuvo de acuerdo con que se trató de intento de homicidio, no así con la severa medida y consideró que lo mejor sería liberarlo, bajo dos sencillas pautas de conducta a cumplir: no acercarse a la víctima, ni a su familia y concurrir una vez al mes a los tribunales para firmar un libro en fiscalía, que dé cuenta que está sujeto al proceso penal.
Olguín argumentó adema que el del 25 de febrero no fue el primer hecho de violencia, en el que estuvo involucrado Roldán y hubo una persona lesionada. Existió otro ataque muy parecido al que sufrió el hombre al que acuchilló tres veces.