Benicio Fernández: de los intercolegiales al podio nacional

Con apenas 16 años, el joven deportista de Villa Mercedes volvió a brillar en el Torneo Nacional de Atletismo para personas con Síndrome de Down en San Rafael, Mendoza.
3 de septiembre de 2025

La vida deportiva de Benicio Fernández comenzó casi de casualidad. Fanático de Boca Juniors, el fútbol parecía ser su destino. Sin embargo, en 2024 aceptó participar en los intercolegiales adaptados representando al Instituto del Carmen y allí sorprendió a todos: su talento para el atletismo emergió con fuerza. Tanto fue así que la entrenadora de la Selección Argentina, Flavia Candillu, lo señaló de inmediato como una promesa a seguir.

Ese primer impulso lo llevó a Córdoba, donde debutó en un torneo nacional. Contra todos los pronósticos, se colgó dos medallas de oro en los 200 metros y en la posta. Desde entonces, su carrera fue un ascenso vertiginoso.

El último fin de semana, Benicio volvió a demostrar que no tiene techo. En el Torneo Nacional de Atletismo para personas con Síndrome de Down, organizado por la Federación Argentina de Deportes para Atletas con Síndrome de Down (FADASD) en San Rafael, Mendoza, conquistó cuatro podios: oro en lanzamiento de bala, plata en 80 metros, oro en 200 metros y oro en posta mixta juvenil.

Ni el frío ni la lluvia lograron detenerlo. “Fue una experiencia de locos, porque las condiciones no eran fáciles, pero él nunca perdió el entusiasmo”, contó su profesora Melanie Zunini, quien lo acompaña desde sus primeros pasos en la disciplina.

El sostén detrás del talento Detrás de cada logro, hay un círculo cercano que acompaña su esfuerzo. Sus entrenadores Emmanuel Balmaceda, Melanie Zunini y Fátima Díaz, junto con su familia, son pilares fundamentales. “Como familia no dejamos de sorprendernos de todos sus logros en tan poco tiempo. En este trayecto conocimos personas ejemplares como sus profes, que lo guían con compromiso y cariño. Estamos inmensamente agradecidos”, expresó su mamá, Noelia, con emoción.

Además del trabajo en pista, Benicio suma horas de entrenamiento en gimnasio y perfecciona su técnica. Lo describen como independiente, predispuesto y con gran sentido del humor, capaz de contagiar energía en cada encuentro.

Más allá de las medallas, su vida se parece mucho a la de cualquier adolescente: cursa quinto año, comparte tiempo con sus compañeros, disfruta de la música y de la familia. Tiene incluso rituales propios antes de competir, como ir siempre al baño previo a la llamada de pista, un gesto que ya forma parte de sus anécdotas personales.

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