Bullrich disputa poder y Macri toma impulso, en otra semana difícil para el Gobierno

11 de mayo de 2026
Mauricio Macri

Jaime Rosemberg – Especial para Todo Un País

Poco después de las 11 de la mañana del miércoles pasado, Patricia Bullrich recibe un mensaje en su teléfono celular. Está escuchando críticas al Gobierno por su trato a la prensa en la comisión de Libertad de Expresión del Senado, mientras alguien le avisa que está trascendiendo en los medios que dos días después le pedirá al presidente Javier Milei la cabeza del jefe de gabinete Manuel Adorni, acosado por incesantes denuncias de enriquecimiento ilícito. Lejos de estresarse, Bullrich se acerca a la presidenta de la comisión, la jujeña Carolina Moisés, y le pide al oído permiso para retirarse. En la sala de enfrente se debaten los pliegos de más de 25 jueces, y la presidenta del bloque de senadores libertarios quiere controlar lo que allí se debate.

La imagen de Bullrich en el centro de la escena fue, sin dudas, la postal de otra semana de desconcierto para el gobierno. Decididos a sostener a Adorni como sea, aún a riesgo de “perder la elección” según habría afirmado el propio Presidente en el encuentro con los ministros, los hermanos Milei (y sobre todo Karina Milei, la poderosa secretaria general de la Presidencia) deben soportar que Bullrich les discuta lo que hasta ahora era indiscutible: que sus decisiones son inapelables, y que nunca nadie levanta la voz para esbozar una crítica, a riesgo de ser enviado a la Siberia de la política, como ocurriera con tantos otros dirigentes propios en los casi dos años y medio que La Libertad Avanza lleva en el poder.

La buena imagen que Bullrich ostenta en las encuestas, superior a la del propio Presidente, convierte a la ex ministra de Seguridad en intocable, al menos por el momento. Su decisión de pedir que Adorni “acelere” la presentación de su declaración jurada de bienes para aclarar su situación judicial incomodó y enojó a los Milei, pero sólo pudieron alegar públicamente que les había “espoileado” el anuncio, y decir- como dijo Adorni- que “Pato es una fenómena”. Una oportuna foto de Bullrich con Pilar Ramírez (principal espada de Karina Milei en la ciudad) en una recorrida de campaña intentó el jueves transmitir que todo estaba bien, y que no había rencores. Pero el mensaje caló hondo, y dolió: en esas horas, el ex jefe de gabinete, Guillermo Francos, salió a los medios a coincidir rápidamente con la postura de Bullrich, y de inmediato entraron a correr versiones sobre su “expulsión” del directorio de YPF, donde percibe un suculento sueldo. Un castigo que, por ahora, no se aplicó, pero que grafica el malestar interno para con quienes osan blanquear lo que dicen en privado: que la situación de Adorni es “insostenible”, más allá de sus dos –fallidas- conferencias de prensa, en una Casa Rosada con periodistas adentro, pero con serias restricciones para el trabajo periodístico.

El rencor de los hermanos del poder para con Bullrich tendrá, más temprano que tarde, algunas señales visibles. La primera de ellas, tenue pero evidente, fue la desmentida que el canciller Pablo Quirno hizo de su anuncio de pronta extradición del ex funcionario ecuatoriano Hernán Luque Lecaro, buscado por la justicia de su país. “El proceso aún no está terminado”, corrigió Quirno vía redes sociales, un rato después del festejo público de Bullrich, para quien la extradición ya era un hecho consumado. El canciller, implacable soldado de Karina Milei que suele corregir personalmente a los periodistas cuando alguna nota le parece inexacta, sería según distintas voces del oficialismo uno de quienes le insiste a los Milei en que no deberían desprenderse de su jefe de gabinete.

“Si lo entregás ahora a la oposición y la prensa, después irán por vos y por Karina”, les advierte el ex secretario de Finanzas, hoy a cargo de la diplomacia nacional.

El estado de crisis interna del Gobierno genera expectativas (y movimientos) en la oposición. Firmes aliados hasta ayer, como el Pro, los gobernadores aliados y un vasto sector de la UCR, meditan sus propios pasos, en principio para preservar sus capitales políticos. En el caso de los mandatarios provinciales, y mientras la eliminación de las Paso que busca la Casa Rosada transita un paso complicado en las negociaciones previas, la determinación del calendario electoral será clave. En Balcarce 50 miran con especial interés hacia Catamarca, dónde el gobernador peronista Raul Jalil, siempre colaborativo con el Gobierno, deberá definir pronto si adelanta sus elecciones provinciales para marzo de 2027 (serían las primeras del calendario electoral) o las hace coincidir con las nacionales de octubre del año que viene. Su decisión podría ser imitada por otros gobernadores que intenten sostenerse en el poder, y en tal caso tomar distancia de una gestión con problemas económicos y políticos.

El viernes que viene, Mauricio Macri también dirá presente en un escenario complejo y de final hoy abierto. Será en Vicente López, dónde Jorge Macri (hoy jefe de gobierno porteño) se convirtió hacia 2011 en el primer intendente Pro. La foto del ex presidente junto a la intendenta Soledad Martínez, también parte de la conducción nacional del macrismo, será la primera de las postales que el ex mandatario se tomará en clave pre-electoral antes de que el inicio del mundial de futbol apague la mayoría de las luces de la política.

Al igual que el kirchnerismo en sus distintas variantes, los gobernadores y buena parte del círculo rojo, Macri cree que la reelección de Milei no está garantizada, un escenario impensado a principios de año. “Tenemos una ventana de oportunidad ahora, y Mauricio la quiere aprovechar”, aseguran cerca del ex presidente, que aún está lejos de definir si irá por la revancha para retornar a Balcarce 50, o si intentará colaborar desde una postura algo más distante con el armado de una “opción de centro” que intente competir frente a La Libertad Avanza en octubre del año próximo.

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