Cárcel para un hombre que se cansó de violar la restricción de acercamiento hacia su ex, la amenazó y atacó

Carlos Jordan González está imputado por "lesiones leves agravadas por el vínculo y por mediar contexto de violencia de género", "amenazas" y "desobediencia a una orden judicial" en cuatro hechos. Pese a todo, un juez de Garantías de Villa Mercedes lo dejó en libertad y ahora un Tribunal de Impugnación le dictó la prisión preventiva.
19 de mayo de 2026
El hombre de 32 años cuando fue demorado el sábado 25 de abril.

Luego de algunas semanas, la Justicia de Villa Mercedes finalmente tomó una decisión sobre Carlos Jordan González. El hombre fue imputado a finales de abril, pero pese al planteo de la fiscalía para que fuera encarcelado preventivamente por el peligro que representaba mantenerlo en libertad, el juez de Garantías 1, Alfredo Cuello, solo le impuso una prohibición de acercamiento hacia la víctima. Está acusado de un combo de delitos que implicó haberle hecho de todo a su expareja. Según la denuncia, en menos de tres meses desobedeció cuatro veces la medida judicial que le impedía arrimarse o contactarse con la mujer. La primera vez desconectó las cámaras de la casa de la ella, la llevó hasta una habitación y le produjo lesiones luego de tomarla violentamente del cuello. Ahora recibió un revés judicial, pues el Tribunal de Impugnación que revisó la resolución del magistrado anterior estuvo de acuerdo con que no puede estar libre en este punto de la investigación y le dictó la prisión preventiva.

Aunque el fallo fue unánime, los jueces María Monserrath Bocca, Hernán Diego Herrera y  Marcelo Bustamante Marone dejaron en claro cuando dieron a conocer su resolución que se trató de una decisión difícil. Aun así los tres coincidieron en que la cárcel es la única medida que permitiría «neutralizar los riesgos procesales» y resguardar a la damnificada y a su entorno familiar.

De todas formas, atento a un pedido del abogado de González, Pascual Celdrán, el Tribunal ordenó librar oficios al Servicio Penitenciario Provincial para que le brinden al imputado la asistencia psicológica y psiquiátrica que le haga falta. En la anterior audiencia, del 5 de mayo, el hombre había pedido hablar ante el juez Cuello. Pidió ayuda. Sostuvo que la relación con su expareja le había arruinado la vida, que tiene hijos que lo necesitan, pero que se sometería al proceso penal. También solicitó que fuera desestimado un registro de una cámara de seguridad, que la fiscalía presentó como evidencia, en la que quedó registrado una de las agresiones a la denunciante.

La fiscal instructora Nayla Cabrera Muñoz había repasado que, tras el dictado de la prohibición de acercamiento, el 14 de abril González fue hasta el domicilio de la víctima. Ella se despedía de su hija, que se iba a la escuela, cuando su ex aprovechó para ingresar a la casa, desconectó las cámaras de seguridad y la llevó a ella a un dormitorio, donde la tomó violentamente del cuello.

Un par de días más tarde regresó. Pero esa vez llegó al lugar la hermana de la denunciante y él temió que la mujer lo delatara. «Ojo con lo que le contás a tu hermana. Sabes lo que te va a pasar», le advirtió.

El sábado 25 de abril el acusado tomó su auto, Ford Focus blanco, y se dirigió al trabajo de la damnificada, en avenida 25 de Mayo. Entró y, a los gritos, le exigió a su ex retomar la relación. Alguien llamó al 911 y, a los pocos minutos, un grupo de patrulleros de la DRIM (División Respuesta Inmediata Motorizada) lo detuvo afuera cuando trataba de borrarse del lugar.

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