Dos sanluiseños salvaron una vida en el Cerro del Plata

Gabriel Guillar, presidente del Club de Montaña Inti Anti, y Carina Tobares, docente de Villa Mercedes, socorrieron a un joven mendocino que estaba desvanecido y con signos de hipotermia.
21 de febrero de 2026

En medio de su propia travesía para hacer cumbre en el Cerro del Plata, dos montañistas de San Luis, Gabriel Guillar y Carina Tobares, se encontraron con un imprevisto que les hizo cambiar los planes en pos de proteger una vida humana. Encontraron a otro montañista, Tristán Escribano, un joven mendocino de 25 años, inconsciente y al borde de la muerte, a unos 5.100 metros de altura. Rápidamente, los sanluiseños iniciaron un operativo para rescatar al mendocino. Y luego conquistaron la cima del Cerro del Plata.

Guillar y Tobares emprendieron su expedición de ascenso a la cima del cerro el jueves 12. Tres días después, el 15 de febrero, hallaron a Escribano, cuando ya habían avanzado bastante para llegar al pico del cordón montañoso, que está a 5.968 metros sobre el nivel del mar (msnm). Ellos se toparon con el joven desvanecido y con signos de hipotermia.

El Cerro del Plata es el pico más alto del cordón montañoso homónimo ubicado en Mendoza, más precisamente en la Cordillera Frontal, y forma parte de la Cordillera de los Andes.

El punto de partida de la travesía fue Vallecitos, detalló Guillar. Junto a su compañera Tobares iniciaron un trekking hasta Piedra Grande. Cuando alcanzaron la meta de los 3.300 metros, decidieron hacer base, para descansar.

Al día siguiente, continuaron el ascenso desde Piedra Grande hasta el campamento Salto Inferior, a 4.280 msnm. Su objetivo era alcanzar la cumbre el 14 de febrero.

El clima mostró su severidad y debieron parar: un fuerte viento helado empezó a correr en la madrugada del sábado. Por las ráfagas, que alcanzaron los 80 kilómetros por hora, debieron resguardarse e intentar sortear la dificultad climatológica en la montaña.

El domingo 15 a las 02:00, las condiciones del tiempo habían cambiado, y eran aptas para avanzar, contó el montañista. Por eso, la pareja decidió continuar la subida.

Ya en la mañana, cerca de las 6:00, luego de cuatro horas de caminata, hallaron a Escribano delirando, con el cuerpo endurecido por la hipotermia. Había pasado la noche a la intemperie, con la crudeza de la temperatura bajo cero en las alturas. Además, estaba deshidratado.

Los sanluiseños lograron comunicarse por handy con Diego Lizarraga, un montañista que estaba conectado a 100 kilómetros del lugar. Él dio aviso a los guardaparques y patrullas de rescate de Mendoza.

De todos modos, Guillar y Tobares decidieron volver sobre sus pasos, para bajar al joven, cargando, además, todo el equipo. Afrontaron la helada y el agotamiento acumulado. Pero luego de 5 horas de descenso, lograron ponerlo a salvo.

Estas circunstancias no detuvieron la expedición sanluiseña, ya que tras socorrer al montañista mendocino, Guillar y Tobares dieron continuidad al recorrido inicialmente previsto. Al día siguiente retomaron el ascenso.

Finalmente, el lunes 16, luego de 10 horas de marcha, conquistaron la cumbre. Sin dudas, la experiencia tuvo un sabor distinto a otras que han tenido incluso de forma reciente, como fue hacer cumbre en el Domuyo o llegar al memorial donde descansan los restos de las víctimas de la llamada ‘Tragedia de los Andes’, en el Valle de las Lágrimas, en Mendoza.

Otra habría sido la historia a contar si no hubieran encontrado y asistido al joven en aquel punto. Llegaron en el momento justo para evitar un fatal desenlace. Por suerte, esta historia tuvo final feliz y un broche de oro, con doble logro: los sanluiseños ayudaron a salvar una vida y sumaron otro ascenso en su larga lista de cimas conquistadas.

No te pierdas...