Hace poco más de un par de meses, Pablo Luis Airoldi fue arrestado en la inmobiliaria que lleva su apellido. Seis personas lo habían denunciado por estafa en la venta de unos terrenos en Villa Mercedes. Pasó algunos días detenido en una comisaría de la ciudad, y para cuando lo liberaron otros cuatro clientes se habían presentado y lo acusaron por el mismo delito. En aquel entonces adelantó en tribunales que, a través de sus abogados, hablaría con cada uno de los damnificados para arribar a un acuerdo. Así fue, algunos de los denunciantes consintieron en no continuar con la causa penal si el hombre les devolvía el dinero que pagaron por los lotes y otros se inclinaron más por conservar las tierras que le compraron a la espera de que la documentación y la titularidad de las mismas sean debidamente registradas.
Los abogados de Airoldi, Ariel Becerra y Gastón Yllera, habían dejado en claro que su cliente no actuó con el afán de engañar a nadie, sino que confió e hizo negocio con un tercero que le había prometido que tendría las escrituras de los terrenos que les ofreció. Para cuando saltó a la luz que dichas tierras estaban sujetas a juicios ya habían sido vendidas y fueron precisamente esos compradores acudieron a la Justicia. Según le detalló una fuente a este medio, la mayoría no alcanzó a abonar el valor total de los lotes, pero sin dudas habían entregado cifras millonarias.
Los defensores del dueño de la inmobiliaria hablaron con los abogados de los 10 damnificados y con cada uno negocian distintos acuerdos. Para quienes desean que les restituyan el dinero pagado, realizan tasaciones de cada terreno con los valores actuales de mercado. Los precios por los lotes varían porque «hay algunos más chicos y otros grandes», además, de que no están situados en puntos de Villa Mercedes costosos. Uno de esos lugares, por ejemplo, está ubicado a la altura del cruce de calles Amaro Galán y Vicente Dupuy, detrás de un supermercado chino y junto a unas canchas de fútbol.
