Le mandaron 23 kilos de marihuana por encomienda y lo detuvieron cuando fue a buscar el paquete  

El estupefaciente había partido de Misiones y tenía como destino San Luis. En un control en la ciudad entrerriana de Concordia, un can antinarcóticos alertó a los efectivos sobre la presencia de la sustancia en una caja. Incautaron la droga allá y dejaron que el envío siguiera su ruta. Cuando el destinario puntano fue a la empresa “Vía Cargo”, a retirar su paquete, lo arrestaron.
9 de enero de 2026
La sustancia fue secuestrada en suelo entrerriano por Gendarmería Nacional Argentina (Foto ilustrativa).

Tenían que enviar droga desde Misiones a otro punto del país y no le dieron muchas vueltas al asunto. “¿Qué medios utiliza la gente para ese servicio logístico?”, seguramente pensaron. Hay tantos, pero los que resultan más económicos y no pasan por tantos ni estrictos controles son aquellos que hasta transportan muebles, encomiendas que nunca arriban con menos de un raspón o un abollón. “¿Por qué no se nos ocurrió antes?”, se les habrá cruzado también por la cabeza. La empresa “Vía Cargo”. Ningún ser humano, a menos que tenga vista de rayos X, detectará su contenido y la marihuana llegaría a la ciudad de San Luis, sin problema. Ese era el plan. Pero no contaron con el afilado olfato de un can especializado en la detección de estupefacientes, en un control sorpresivo montado en cercana provincia de Entre Ríos. El personal de Gendarmería Nacional Argentina (GNA) confirmó lo que el animal ya les había indicado, que una encomienda no era más que unos 23 kilos de marihuana, de alta pureza. Se trata de una variedad de la cepa con mayor presencia de THC (tetrahidrocannabinol), el componente que logra los efectos psicoactivos.

No se quedaron con la idea de “Golpe al narcotráfico: secuestraron 23 kilos de marihuana” en Concordia en los titulares de los medios de comunicación, una buena noticia. La Justicia Federal de esa provincia del Litoral incautó la sustancia ilegal, sí, pero ordenó que el contenido del paquete fuera sustituido por otra planta similar a la especie cannabis sativa y que continuara su viaje, hacia su destino final, para dar con uno de los involucrados en esa clara violación de la Ley 23.737, de tráfico y comercio de estupefacientes.

La audiencia de imputación. El juez Juan Carlos Nacul (arriba a la izq.). La droga fue detectada el mediodía del 31 de diciembre de 2025.

La persona a la que iba dirigida la encomienda era Juan Mateo Obereti Serrano. En la etiqueta de envío figuraba, además su domicilio en la capital puntana y hasta su número de DNI (Documento Nacional de Identidad). Cuando el hombre se presentó en las instalaciones de “Vía Cargo” para retirar lo que le pertenecía con su número de seguimiento, le entregaron un bulto con un peso dentro de lo esperable y, antes de que pudiera darse cuenta de que lo tenían rodeado, lo arrestaron.

Obereti Serrano ya está en el pabellón de presos por causas federales del Servicio Penitenciario de San Luis. Estará allí, en principio, hasta el 6 de marzo. El jueves, en una audiencia llevada adelante por el juez Juan Carlos Nacul, que durante todo enero estará a cargo de las jurisdicciones de Villa Mercedes y San Luis, lo imputaron. El Ministerio Público Fiscal le formuló cargos por la mencionada ley, en cuanto al transporte de la sustancia ilegal.

La fiscalía cuenta con 100 días corridos para terminar con las averiguaciones. Restan más delincuentes ligados a ese mundo del narcomenudeo; al menos, uno más, el que remitió la encomienda desde Misiones. También deben establecer si esa fue la primera vez que se arriesgaron a hacer ese tipo de traslados o si ya habían burlado y esquivado los controles en las rutas con la misma burda estrategia.

Si fue o no la primera vez, lo cierto es que el mediodía del 31 de diciembre pasado el negocio de Obereti Serrano y su contacto en Misiones se cruzó con el momento y el lugar equivocado: el kilómetro 240 de la Ruta Nacional 14. En ese punto, el personal de la Agrupación V Entre Ríos, Escuadrón IV Concordia, Puesto de Control Fijo 14 Y 18 “Pucoruca” habían montado un operativo de prevención y control, que no era más que verificar de manera aleatoria, casi al azar, los rodados que pasaban por ese camino.

A las 12:40 un camión de la empresa de transporte “Vía Cargo” circuló por ahí y le ordenaron a su conductor que se detuviera. El chofer se identificó sin problema. Les dijo que había partido de Posadas, recorrería varias provincias y que su destino final era la localidad bonaerense de Pablo Nogués. Le avisaron que harían una inspección del cargamento en el semirremolque de ese vehículo, marca Iveco.

El camionero se los permitió sin drama. La requisa les llevó a los efectivos más de lo que esperaban en tiempo, cuando el can, entrenado para rastrear estupefacientes, se detuvo y comenzó a olfatear con insistencia un paquete. Señal de que podía tener en su interior drogas. El personal se comunicó con Gendarmería Nacional Argentina (GNA) y, ante los ojos de testigos ocasionales, procedieron a la apertura de la encomienda de las sospechas.

Apenas la abrieron, la fragancia o, acaso el hedor, insoportable para algunos de la “droga buena onda”, invadió también las narices de los gendarmes y encendió la excitación del perro. El envío consistía en dos bultos, uno con ocho envoltorios con la hierba y otro, con nueve paquetes con el mismo contenido. Pesaba exactamente 23,125 gramos. Era de máxima pureza, confirmó una fuente.

Los gendarmes anoticiaron al Juzgado de Concordia sobre el hallazgo y la confirmación de que se trataba del estupefaciente verde. El juez de turno ordenó su secuestro, su resguardo en la provincia del Litoral y la sustitución de lo que tenía el paquete destinado a San Luis con otras plantas, lo más idénticas posible a la cannabis sativa y que el paquete pesara también alrededor de 23 kilos.

Volvieron a sellar la encomienda, hicieron como si nada hubiera pasado y dejaron que la caja siguiera su destino final. Cuando la persona que debía recogerlo se presentó en la compañía de transporte con el número de seguimiento que le había informado su remitente halló otro destino: el Servicio Penitenciario de San Luis, por ahora.

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