El Papa León XIV dijo ofreció este miércoles la Santa Sede para que «los enemigos puedan encontrarse y mirarse a los ojos». Y así poder poner fin a las guerras que sacuden al mundo.
En su primer jubileo como Pontífice, con las Iglesias orientales, León XIV subrayó que «los pueblos desean la paz y yo, con el corazón en la mano, les digo a los responsables de los pueblos: ¡Reunámonos, hablemos, negociemos!».
«La guerra nunca es inevitable; las armas pueden y deben silenciarse, porque no resuelven los problemas, sino que los agravan” dijo el Papa y resaltó que ante todo somos seres humanos, no enemigos.
León XIV subrayó ante la delegación de cristianos orientales que «la Iglesia no se cansará nunca de repetir: que callen las armas”.
Durante su discurso en Aula Paulo VI, el Papa dijo: «¿Quién más que ustedes conoce de primera mano los horrores de la guerra, hasta el punto de que el Papa Francisco llamó a sus Iglesias ‘mártires’?».
«Desde Tierra Santa hasta Ucrania, desde Líbano hasta Siria, desde Oriente Medio hasta Tigray y el Cáucaso, ¡cuánta violencia! Y sobre todo este horror, sobre las masacres de tantas vidas jóvenes, que deberían provocar indignación, porque, en nombre de la conquista militar, es gente la que muere, sobresale un llamamiento: no tanto el del Papa, sino el de Cristo, que repite: ‘¡La paz sea con ustedes!'», clamó.