Roberto Augusto Castro no es una criatura divina de Dios. Conoce el ambiente carcelario y hasta ha recibido balazos que ha demorado en denunciar, solo él sabe bien por qué. Esta semana volvió a ese que alguna vez fue su segundo y siempre indeseable hogar: el Servicio Penitenciario de San Luis. Anteriormente, lo había conocido por intentar matar a una persona, crimen que le valió una condena. Ahora regresó porque, por lo visto, contar con más de 10 millones de pesos en cocaína en este mundo material le resultó poco. Por eso, la madrugada del domingo no tuvo mejor idea que violentar autos en el barrio Estación de Villa Mercedes. Para su mala fortuna, la oscuridad de la noche no cegó la vista del personal del Comando Radioeléctrico que patrullaba la zona. Lo detuvieron y, en el cacheo, le descubrieron algo que le sumó un problema todavía mayor al que ya se había ganado: una causa en el fuero federal. Le hallaron la droga blanca.
Este martes lo peor que podía esperar le sucedió. Tras la audiencia en la sede de la Justicia Federal, quedó imputado por “tráfico ilícito de estupefacientes en la modalidad de tenencia, con fines de comercialización”. La fiscalía también le solicitó al juez Juan Carlos Nacul, al menos, un plazo de tres meses para finalizar la investigación y, en ese lapso, requirió que Castro no esté libre, pues en esa condición pondría en riesgo el curso de las averiguaciones.
El magistrado le dio el visto bueno. Atorizó, además, 90 días hábiles para la continuidad de la causa, la extracción de datos del celular del acusado, el levantamiento del secreto fiscal, bancario, bursátil, el impuesto a la Unidad de Información Financiera y la prisión preventiva del hombre de 46 años, con su inmediato traslado al penal.
El imputado fue sorprendido en la esquina de Mitre y Corrientes. En la requisa, los policías detectaron que tenía una bolsa de nylon con lo que, a simple vista, se anticipaba como cocaína y, para coronar cualquier sospecha, también le encontraron una balanza digital de precisión, utilizada por los vendedores de drogas para pesar milímetricamente las sustancias y armar las dosis.
En una primera estimación que hicieron los efectivos de Lucha Contra el Narcotráfico, calcularon que el estupefaciente hallado bastaba para la elaboración de 1.792 dosis, cuyo precio en la venta callejera rondaría los 10.752.000 pesos.







