Acostumbrados a meterse bajo tierra para reparar cañerías, esta vez los empleados de Obras Sanitarias Mercedes (OSM) tendrán un desafío con muy pocos antecedentes en la ciudad de la Calle Angosta. Por primera vez, deberán introducirse entre 4 y 5 metros de profundidad para renovar las cloacas que pasan por debajo de la calle Miguel B. Pastor, unas de las más antiguas y dañadas. Deberán extremar medidas de seguridad y contratar maquinaria especial.
Los trabajos forman parte del Plan de Mejoras y Saneamiento que presentó el Municipio hace pocos días, que cuenta con el apoyo del Gobierno de San Luis para conseguir los recursos económicos de una obra que es atípica por varios factores.
Es que no solo es poco habitual una inversión de más de 2.000 millones de pesos en materia de cloacas, sino porque conlleva una complejidad técnica que prácticamente no tiene precedentes y que obligará a una logística diferente a las que se acostumbran a realizar a nivel local.
Uno de los ejes principales del plan es el recambio 18 cuadras de caños de hormigón que tienen más de 80 años de antigüedad y que ya cumplieron su vida útil. Están ubicados en la colectora de Miguel B. Pastor y en algunos tramos de Suipacha, una parte muy importante de la red ya que recoge los efluentes de una decena de barrios la zona céntrica hacia el sur, incluido el casco histórico de los alrededores de la Plaza Pedernera.
En la mayoría de las calles del ejido urbano mercedino, la cañería está alojada a un promedio de dos metros bajo la superficie, pero en este caso están enterrados a más de 4 metros y llegan hasta los 5,5 en algunos tramos. “Eso hace que requiera una técnica de trabajo muy especializada. La seguridad pasa a ser un eje central: al excavar a esa profundidad, con la humedad que tiene la zanja y el caño totalmente anegado, el suelo está debilitado y la posibilidad de desmoronamiento es altísima, casi del 100%”, advirtió el coordinador del plan, Sebastián Estrada.
Un trabajo especial
Por ese motivo, contratarán un sistema de entibados, que son “módulos de encofrados capaces de sostener los empujes laterales del suelo y permitir un trabajo seguro”, según explicó el arquitecto. Estas estructuras se colocan dentro de la zanja y se van trasladando a medida que la obra avanza, de modo que los trabajadores estén protegidos. “Este sistema, además, es importado, lo tienen pocos proveedores en el país y se alquila solo el tiempo necesario”, agregó.
Las maniobras consisten en retirar todos los restos de caño viejo, que en la mayoría de los casos, están totalmente desintegrados, e instalar los nuevos de PVC. La diferencia es que el material es de mayor durabilidad y de un diámetro mayor al antiguo: las tuberías pasan de aproximadamente 160 a 355 milímetros, con lo que se aseguraría una capacidad más grande para transportar los líquidos.
Estrada contó que, además, tienen previsto agregar otra red dos metros más arriba, que servirá para hacer las conexiones de los domicilios de los frentistas, de modo que cuando deban realizar futuros arreglos no sea necesario ir hasta la colectora más profunda.
Es que uno de las claves de la obra, por el riesgo que conlleva, es que el personal esté el menor tiempo posible a ese nivel de profundidad. Para realizar la excavación también será necesario contratar maquinaria especial, ya que las retroexcavadoras comunes no tienen un brazo lo suficientemente largo para llegar hasta abajo.
Hay otro factor que influye en la complejidad de la tarea: “El efluente es continuo. No se puede cortar. No existe una llave maestra porque está conectado a cada vivienda de la ciudad. Es un flujo constante. Por ese motivo, el personal de Obras Sanitarias Mercedes es el indicado para ocuparse de las tareas, ya que deben realizar una limpieza previa con camiones desobstructores, disponer de las bombas de las cuadrillas electromecánicas para evacuar los líquidos de la zanja, saber dónde hacer los taponamientos, entre otras cosas.
“Son trabajos netamente urbanos y específicos. Si lo hiciera gente que no conoce la técnica, sería más complicado, más lento y más riesgoso”, explicó el arquitecto. El llamado a licitación fue firmado hace apenas 15 días por el intendente Maximiliano Frontera, acompañado del gobernador Claudio Poggi, en el Salón Azul del edificio municipal.
El trámite servirá para la compra de materiales y la contratación de la maquinaria especial. Además, hay un segundo eje del plan, que es la renovación de la Planta de Tratamiento de Efluentes. “Son tareas que son muy costosas y que no se ven en la superficie, pero mejoran la calidad de vida de los ciudadanos y el cuidado de nuestros recursos naturales. Y esas son cuestiones que está gestión del intendente no quería dejar pasar por alto. Es una respuesta a una necesidad de la ciudad para proyectarla hacia adelante”, expresó.







