En el corazón de la travesía puntana, una leguminosa europea comienza a ganar terreno y a despertar expectativas en los sistemas ganaderos del oeste provincial. Se trata del Sainfoin (Onobrychis viciifolia), conocido como sparceta o pipirigallo, una especie de notable valor proteico y capacidad de fijación de nitrógeno, cuyo potencial productivo y ambiental podría reconfigurar las bases forrajeras de San Luis.
Así lo explicó el ingeniero agrónomo Gonzalo Molina, responsable de producción de Antiguas Estancias Don Roberto, quien detalló los avances de un proyecto que ya involucra intersiembras en megatérmicas (pastos subtropicales o tropicales), producción local de semilla, ensayos pastoriles y manejo nutricional de recrías, en un establecimiento que supera las 100 mil hectáreas y busca soluciones sustentables y replicables para la región.
Molina recordó que la empresa mantiene desde hace décadas un fuerte compromiso con la introducción y evaluación de nuevas especies forrajeras. “Hace más de 30 años trabajamos junto al INTA en jardines de introducción. De allí surgieron especies que marcaron un antes y un después en San Luis, como Digitaria eriantha, Panicum coloratum y Antephora pubescens”, contextualizó.
Ese proceso se vio facilitado por la colaboración de una empresa industrial vecina que invirtió en tecnología para el acondicionamiento y producción masiva de semillas, lo que permitió expandir estas especies por todo el norte puntano.
Sin embargo, una vez consolidada la base megatérmica, la empresa detectó una limitación recurrente: los bajos niveles de proteína, especialmente en pasturas que se consumen diferidas en invierno. “La principal restricción manejable es la disponibilidad de nitrógeno, tanto en la dieta como en el sistema suelo-planta”, señaló Molina. Con esa premisa, Don Roberto decidió avanzar en la búsqueda de leguminosas adaptables, que aportaran nitrógeno al suelo y elevaran los índices productivos.
Entre las alternativas surgió el Sainfoin, respaldado por programas de investigación de Canadá, especialmente Alberta; trabajos de la Universidad Estatal de Utah, integrados al INTA Bordenave; protocolos fitosanitarios validados para su importación; disponibilidad de semilleros argentinos con vínculos internacionales, y laboratorios nacionales capaces de multiplicar la cepa específica para su correcta nodulación.
Con este ecosistema técnico armado, la primera partida de semilla ingresó en otoño de 2022, dando inicio formal al proyecto Sainfoin en San Luis.
De los errores iniciales a los avances en producción
El principal objetivo fue claro desde el inicio, complementar las megatérmicas intersembrando el Sainfoin sobre pasturas consolidadas de Digitaria. El primer año, admitió Molina, los resultados no fueron los esperados: “No fue exitoso en números, pero sí en aprendizaje. Los errores nos permitieron ajustar las técnicas de implantación”.
Luego, la empresa destinó uno de sus campos de mayor potencial a la producción de semilla en secano, superficie que se duplicó en la última campaña. Allí también se realizaron pruebas de pastoreo, cuyos resultados coinciden con los obtenidos en INTA Bordenave, tanto en producción de forraje como en respuesta animal.
Con la semilla cosechada, Don Roberto implantó una superficie significativa en El Centenario, al sur de Fraga, donde actualmente ensayan pastoreo controlado con vaquillonas, suplementación de maíz y uso de limitadores de consumo, buscando mantener un crecimiento sostenido en las categorías jóvenes. Los objetivos productivos son múltiples, vientres de reposición bien desarrollados o recrías más pesadas para la venta. Para los campos del oeste, la importancia del Sainfoin excede lo nutricional. Su aporte podría ser decisivo para la salud de los suelos en regiones con marcada variabilidad climática.
Entre las características que destacaron su potencial adaptativo, Molina enumeró una alta resistencia al frío, clave para las heladas del oeste; buena supervivencia en condiciones de sequía; producción relevante en primavera temprana y otoño, ventanas estratégicas para equilibrar las curvas forrajeras, y fijación biológica de nitrógeno durante todo el año, beneficiando al resto de las especies de la pastura. También sobresale su elevada capacidad de resiembra natural, lo que mejora la cobertura a lo largo del tiempo si el manejo es adecuado.
“Vemos muy buena nodulación en plantas provenientes de resiembra. Eso es un indicador alentador sobre la adaptación de la especie”, subrayó.
El proceso de cosecha del Sainfoin tiene dos etapas, volteo y trilla; la primera ya se completó, y la empresa aguarda con expectativa la segunda. “Creemos que los rendimientos pueden ser superiores a los de la campaña anterior”, anticipó Molina.
El objetivo inmediato es expandir la intersiembra de Sainfoin en Digitaria, avanzar en técnicas de cultivo y profundizar los ensayos de respuesta animal y de producción de pasturas combinadas.
Aunque el Sainfoin ofrece múltiples ventajas, presenta también desafíos propios. No iguala el rebrote estival de la alfalfa, por lo que ambas especies se complementan más que competir; requiere paciencia en el primer año de implantación, donde es más lento que la alfalfa, y el manejo de malezas es similar al de otras pasturas, La novedosa pastura atrae porque aporta nitrógeno al suelo y elevara los índices productivos. aunque están surgiendo nuevas alternativas a partir de ensayos específicos. Pero la principal dificultad es encontrar la técnica de siembra adecuada para cada ambiente, un aspecto crítico en la heterogeneidad del oeste puntano.
Aun así, la combinación de buena implantación, volumen de forraje y capacidad de resiembra abre la puerta a pasturas persistentes y sustentables, tanto puras como consociadas. En cuanto a los primeros resultados en materia seca y tasas de crecimiento, Molina es prudente: “Es una especie en desarrollo; cada productor tendrá su propio objetivo. No sabemos aún si será de nicho o más generalista, pero sí creemos que tiene un gran potencial. El tiempo dirá cuánto puede prosperar en los sistemas de San Luis”.
El Sainfoin avanza paso a paso en los campos de Antiguas Estancias Don Roberto, con un modelo de trabajo que combina investigación, inversión, manejo animal y adaptación al ambiente. Su desarrollo podría marcar un nuevo capítulo en la producción ganadera del oeste provincial, donde la búsqueda de proteína, nitrógeno y resiliencia es un desafío permanente.
La empresa apuesta a que esta leguminosa, el “pasto santo” europeo, pueda convertirse en una aliada estratégica para mejorar la oferta forrajera, fortalecer los suelos y sostener sistemas ganaderos más eficientes y sustentables en la travesía puntana.







