En una marcha casi sin fin, exigieron que la muerte de Yohana Escudero sea investigada como femicidio

Fue una manifestación sin precedentes en los últimos 13 años en Villa Mercedes, por el recorrido que hicieron los protestantes en reclamo de justicia. Dijeron que no se detendrán hasta que la pareja de la mujer termine en la cárcel.
22 de enero de 2026
La marcha empezó a las 18 y terminó dos horas después. Fotos: Fernanda Miranda.

Tuvo un comienzo, pero por un momento pareció que la protesta en las calles de Villa Mercedes, exigiendo justicia por Yohana Pamela Escudero, no tendría un final. Los familiares y amigos de la mujer, que fue hallada muerta el lunes, llevaron adelante la manifestación que habían convocado para la tarde de este miércoles. Duró dos horas. Y dieron dos vueltas, desde el centro de la ciudad hasta el barrio Estación. Cada vuelta era más extensa que la anterior. En todo ese incansable trayecto no bajaron la guardia. Repetían «¡justicia!» y «¡asesino!». Justicia porque están en total desacuerdo en cómo es tratada e investigada la muerte de la mujer de 36 años, pues desde tribunales la causa es abordada como un suicidio y los Escuderos y todos los que conocían a quien hoy no está no tienen dudas de que ella no se quitó la vida; por su personalidad, por sus dos hermosos hijos, por su familia y tantos otros motivos que la convertían en alguien que quería vivir hasta que los huesos se le volvieran frágiles como el aire.

También tienen pruebas de que su pareja intentó varias veces boicotear esa vida plena. Y trató de hacerlo no de cualquier manera, sino llevando todo al extremo; a los golpes, con amenazas de asesinarla a ella y a sus propios hijos. Una vez le dijo que le prendería fuego, contó una de sus hermanas. Las ganas de vivir de Yohana eran tan grandes que, a pesar de convivir 18 años con un hombre así, uno que se autoproclamaba su futuro verdugo si no hacía lo que él le ordenaba, ella siempre encontraba la forma de neutralizar esa figura oscura que tenía en su casa y trazar una vida totalmente opuesta, luminosa. Estaba contenta porque había iniciado el gimnasio, tenía un trabajo, disfrutaba de sus niños y ya pensaba en las vacaciones.

Para su familia está claro que la mataron y al asesino no hay que buscarlo, ya que es la persona que en tantas oportunidades le aseguró que la asesinaría: su pareja. No solo aseveran tener evidencia de toda esa violencia de género que sufrió Yohana, sino que fueron testigos de ella. También afirman que fueron testigos de que su cadáver tenía golpes en el rostro y en los brazos; es decir todo lo contrario a lo que estableció la autopsia hecha por Alba Pereira. La forense determinó que falleció por ahorcamiento y que su cuerpo no tenía hematomas u otro tipo de lesión traumática.

Por eso, porque la investigación judicial se dirige hacia una teoría totalmente opuesta a la que sostienen los Escudero y la sociedad, pues la gente cree en verdad que Yohana no se suicidó sino que todo se trató de un femicidio, recorrieron las calles de Villa Mercedes. Fue una marcha sin precedentes, al menos en los últimos 13 años, por la gran peregrinación que hicieron a pie. A su paso, todos los vehículos hacían sonar sus bocinas y las personas en las veredas aplaudían en señal de apoyo.

La manifestación arrancó en la Plaza del Viejo Mercado, en la esquina de Pedernera y Urquiza. Caminaron hacia el sur, hasta la plaza Pedernera. Continuaron por calle Hipólito Yrigoyen solo una cuadra para tomar Lavalle. Siguieron por esa arteria, en sentido contrario al curso del tránsito, 15 cuadras hacia el norte. Al llegar a la intersección de Mitre y Maipú doblaron por esa última calle y se frenaron un largo rato frente al Concejo Deliberante. Una de las hermanas de Yohana le recalcó a su cuñado que no van a parar, que el padre y la hermana de él esta vez no lo van a salvar, dado que no se detendrán hasta verlo preso. «¡Te llevaste a nuestra hermana, pero no te vas a llevar a los chicos!», prometió.

El recorrido avanzó una cuadra más hasta Curupaytí. Retomaron Mitre y se pararon frente al edificio de la Municipalidad, que al igual que el Concejo Deliberante estaba cerrado. Mencionaron con su primer nombre, su segundo nombre y apellido a quien afirman es el femicida de quien murió y también dijeron que es trabajador de una reconocida fábrica, donde se desempeña hace 20 años. Entre los gritos de «¡asesino!, ¡asesino!», le sumaron el «no nos abandonen». Fue, entonces, cuando Jorge, el único hermano varón de la mujer fallecida, anunció que mañana (jueves) posiblemente irán a protestar a tribunales y aprovechando la visita de todos los jueves del Gobernador, Claudio Poggi, tratarán de hablar, en persona, con él sobre el manejo de la Justicia en esta causa.

Después de pegar carteles, con el rostro de la pareja de Yohana, en los troncos de los árboles de la vereda del edificio municipal, reanudaron la marcha por Mitre hacia el sur. No se detuvieron hasta hacer otras 15 cuadras y llegar a la plaza Pedernera. Doblaron otra vez por Hipólito Yrigoyen y tomaron nuevamente por Pedernera. Pararon en el punto de inicio, en la Plaza del Viejo Mercado. Allí otra de las hermanas volvió a pedirles a quienes los acompañaron en semejante recorrido que no los abandonen en esa lucha. «La tenemos muy difícil», admitió. Pero también afirmó que esa protesta que este miércoles pareció no tener un final no lo tendrá, porque continuarán y lo harán una y otra vez hasta que el hombre al que tanto apuntan tenga un lugar en la penitenciaría.

Hablaron realmente de que esa batalla no tendrá fin. Y no se referían al aburrido y predecible «fin» que tanto usa el Jefe de Gabinete de la Nación, Manuel Adormi, a quien parecen pagarle millones y millones de pesos al mes solo para firmar «fin» cada limitado mensaje que publica en su cuenta de X, sino a uno verdadero. Los Escudero prometieron que el reclamo se volverá eterno si la Justicia no toma en serio la hipótesis de que Yohana, llena de ganas de vivir, fue asesinada y su femicida sigue libre, dando vueltas en la casa de una de sus cuñadas, amenazante.

 

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