La acusada de matar a una mujer y su hija dijo que no pegó ni una puñalada y le echó la culpa a su novio

La fiscal instructora 5 de Villa Mercedes, Gisela Milstein, ratificó la acusación contra ambos, solicitó la elevación a juicio de la causa y que fueran sentenciados a prisión perpetua. Si no existen contratiempos, podrían ser juzgados en lo que resta de 2026 por asesinar a Vanesa Zanni y a su hija adolescente Tatiana.
10 de agosto de 2026
Los imputados Dayana Peralta y Axel Emiliano Criscito.

A ocho meses de los homicidios de Vanesa Zanni y su hija adolescente Tatiana Lucero Zanni y con el juicio oral respirándole la espalda, uno de los acusados de los cruentos crímenes decidió hablar. Fue Dayana Macarena Peralta. No se explayó, usó pocas palabras para manifestar lo que quería decir. Sin dar detalles ni mencionar pruebas pare respaldar su versión, buscó despegarse de la causa que podría valerle a ella y a su novio, o a esta altura exnovio, no menos de 35 años de cárcel. «Yo no di las puñaladas, fue él», afirmó y responsabilizó de todo, de casi 140 estocadas, a Axel Emiliano Criscito.

La joven de 21 años habló la mañana de este lunes, en la audiencia en la que la fiscalía ratificó la acusación contra ambos, solicitó la elevación a debate oral de la causa y sugirió que, llegado el momento, sean condenados a prisión perpetua. El imputado de 25 años, por el contrario, mantuvo una postura silente.

Peralta hizo esa escueta declaración en un intento por desmentir la reconstrucción hecha por la fiscal instructora 5 de Villa Mercedes, Gisela Milstein. En especial en el punto en el que la representante del Ministerio Público Fiscal (MPF) habló sobre la presencia de restos genéticos de la pareja en las víctimas.

La pericia precisó que debajo de las uñas de Zanni había restos de ambos acusados y en la menor de edad solo de Criscito. Esa teoría confirmó la teoría de la fiscal, es decir, que, luego de asestarle sin pausa entre los dos 70 estocadas a la mujer, los homicidas se dirigieron al dormitorio de la chica de 13 años. Allí Peralta retuvo e inmovilizó a la adolescente mientras su novio le hundía el cuchillo frenéticamente, 66 veces.

No obstante, la afirmación de la imputada no cambia el rumbo del caso ni su destino inmediato de encierro. Los dos continuarán en el Servicio Penitenciario de San Luis. De hecho el 1° de septiembre, cuando cumplan con ese segundo tramo de prisión preventiva, la fiscalía solicitará seguramente la extensión del encarcelamiento hasta la finalización del juicio en puerta. Pues, si los tiempos y la agenda de debates orales lo permiten, Peralta y Criscito podrían ser juzgados en lo que queda del año.

Llegarán acusados de «homicidio calificado por ensañamiento y alevosía, dos hechos en concurso real», un delito que contempla como hipotética condena la prisión perpetua. Milstein mencionó que, aunque está el atenuante de la falta de antecedentes, los agravantes que les juegan en contra son muchos más. A saber, el grado de violencia que descargaron sobre las víctimas, el claro desprecio hacia las vidas de Zanni y su hija y la intención de asegurarse su  impunidad actuando sobreseguros, dándose a la fuga hacia otra provincia con la pretensión de escapar de la Policía y la Justicia para no pagar por asesinar a una mujer y a su hija, que no habían hecho otra cosa que darle un techo y comida cuando la pareja no tenía donde vivir.

 

 

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