Por segunda vez en menos de una semana, Fabricio Rotte fue retirado del policlínico regional de Villa Mercedes y trasladado a un calabozo. Hasta la noche de este jueves al fiscal instructor 1, Maximiliano Bazla Cassina, no le había llegado el informe sobre la evaluación psiquiátrica exhaustiva que le realiza un especialista para determinar si su grado de esquizofrenia lo convierten en alguien inimputable. Por eso mañana (viernes), a media mañana, será llevado a la audiencia en la que el funcionario público lo imputará por asesinar con un arma blanca, casi tan grande como un machete, a su madre, Marta Bossa de Rotte.
Según le adelantó una fuente a Todo Un País, aunque el reporte final con las conclusiones del psiquiatra que lo examina aún no está listo, algunos resultados preliminares le indican al representante del Ministerio Público Fiscal (MPF) que, por alguna de sus conductas, el hombre de 45 años «algún grado de responsabilidad tiene».
Este jueves, cerca de las 11, Rotte recibió el alta psiquiátrica. Con esa determinación de los médicos, Bazla Cassina dispuso su traslado a un calabozo. A diferencia del domingo, cuando recibió el alta clínica y luego fue llevado a la Comisaría de Asistencia a la Niñez, Adolescencia y Familia (CANAF), los policías del Departamento de Homicidios y el grupo táctico COAR, lo condujeron hasta la alcaldía, situada en los tribunales de Villa Mercedes.
Mañana, a las 10:30, está prevista la audiencia en la que el fiscal le formulará cargos por «homicidio calificado por el vínculo». En tanto el titular de la Fiscalía de Instrucción 1 no tenga en sus manos un reporte de salud mental que le indique que es inimputable, porque su grado de esquizofrenia paranoica le impide comprender sus actos, puede proceder a acusarlo por el crimen. «Si después hay un informe que determina que es inimputable, será declarado como tal», aclaró el informante.
El asesinato ocurrió el miércoles 18, entre las 21:30 y las 22. El hombre que vivía con su madre en Ivanowsky 120, en el barrio Belgrano, la atacó con un arma blanca de unos 40 centímetros de longitud en la espalda, la cintura, el pecho y la cabeza. Esa especie de puñal no tenía filo. Por eso las lesiones no se convirtieron técnicamente en puñaladas, sino en golpes dados no con la parte superior del cuchillo, sino con «el lomo del arma”.
En ese accionar veloz, con fuerza y de manera sucesiva sobre el cuerpo, cortó la delgada piel de la mujer de 69 años, pero el elemento no traspasó la superficie ni llegó a su interior. La violencia de esos golpes, los cuatro o cinco que sufrió en la cabeza, fue la que la asesinó. Tan feroces fueron que le hundieron el cráneo. Luego Rotte tomó un cuchillo, que sí tenía filo, y se apuñaló a sí mismo en el abdomen, a la altura del ombligo. Esa estocada autoinfligida lo llevó a estar unas horas al borde de la muerte.