Por Marina Rubio
Los investigadores ya no están tan cerrados en que el suicidio es lo único que explica por qué el cadáver de Yohana Pamela Escudero apareció en el baño de su casa, tras un presunto ahorcamiento voluntario. Luego de la insistencia de sus familiares en los medios de comunicación y también con una marcha sin precedentes realizada el miércoles en las calles de Villa Mercedes, las averiguaciones a cargo de la fiscal instructora 5, Gisela Milstein, ampliaron su abanico y la funcionaria solicitó pericias de todo tipo.
Entre esas medidas figura el análisis del celular de la mujer fallecida. Recién el jueves, cuatro días después del hallazgo del cuerpo, seguramente por consejo de sus abogados, la pareja de Yohana entregó su teléfono móvil y lo dejó a disposición de la fiscalía para la realización de estudios. Ese aparato también será peritado.
Según reveló Vicente Cuesta, el abogado de los Escudero, barajan tres hipótesis: un suicidio, un suicidio inducido o un femicidio.
El letrado habló por él respecto a que esas son las teorías con la que se mueven los investigadores. Desde el Ministerio Público Fiscal no han mencionado que esas sean las teorías que manejan. La fiscal instructora se mueve con estricta cautela sobre el curso de la investigación, sobre todo en este estadio de la causa, en el que están a la espera del resultado de las pericias solicitadas. Todavía no cuentan siquiera con el informe completo de la autopsia.
La información que pueda surgir de esos estudios será determinante para confirmar o descartar, por ejemplo, el suicidio; la primera explicación que les pareció la más sólida a los investigadores.

En la audiencia en la que el juez de Garantías 1, Alfredo Cuello, autorizó la apertura de los dispositivos y su análisis participaron también los abogados de la pareja de Yohana, Damián Bueno y Marcelo Gática. Aunque el hombre no está imputado y jamás estuvo demorado por la muerte de la madre de sus hijos, los Escudero y la sociedad ya lo condenaron.
La familia de la mujer fallecida reveló que él la golpeaba, la amenazó muchas veces con asesinarla a ella e incluso a sus propios hijos, su nena de cinco años y su chico de 14. Dijeron que una vez cuando ella quiso separarse él “se cortó las venas” y siempre le advertía que si lo dejaba la iba a encontrar donde fuera para hacerle lo que le prometió innumerable cantidad de veces.
Contaron que hace casi 10 años él la golpeó tanto que la desfiguró y terminó internada un día en el hospital. Al momento, Yohana le afirmó a su familia que la habían asaltado en una moto; pero jamás denunció el supuesto el robo. Con los años, admitió que fue el padre de sus hijos quien la había atacado esa manera y no «motochorros».
Además del análisis de los teléfonos, que será llevado adelante por el personal del Departamento de Delitos Complejos de guardia, en este caso peritos de San Luis, también examinarán unas muestras para determinar si en la sangre de Yohana había alcohol o estupefacientes. Esa última medida fue requerida, ante todo, para corroborar si fue drogada con la intención de dejarla inconsciente.
Tal pericia apunta a la teoría que tanto sostiene la familia, de que su pareja la dejó inconsciente y seguidamente montó la escena de un suicidio. Aunque los Escudero aseguran que el hombre logró desmayarla a golpes y luego ató un cable a su cuello, el resultado preliminar de la autopsia reveló que no tenía lesiones, más allá de la marca propia del ahorcamiento.
Su familia, en cambio, insiste en que sí tenía moretones en la cara, en particular uno en la nariz que se desplazaba hasta por debajo de un ojo y marcas moradas en los brazos, como si se los hubiesen apretado con presión, al punto de tatuarle las yemas de los dedos.
Cuesta le adelantó a la fiscal que también está interesado en que los hijos de la mujer de 36 años cuenten todo lo que saben en Cámara Gesell. Pero todavía no hizo el pedido formal porque sabe que, por la feria judicial, la realización de ese tipo de audiencias está frenada hasta febrero.
De todas maneras, la fiscalía ya le dio intervención a la Defensoría de la Niñez y Adolescencia de turno, en este caso a cargo de Yesica Agüero.