Nunca el Partido Justicialista de San Luis se había visto tan vacío en respuesta a una convocatoria de su máxima autoridad.
Así se lo vio este martes por la noche ante el llamado que hizo Alberto Rodríguez Saá para convocar a la dirigencia y a los simpatizantes partidarios en un encuentro denominado “Militancia para transformar”, apuntado a “las comunidades digitales” del partido.
Un puñado de sillas alcanzó y sobró para darle asiento a un muy reducido grupo de personas que escucharon a Rodríguez Saá hablar de la necesidad de “ganar esta elección –la del 11 de mayo- para que el pueblo sepa que vamos a volver a la gobernación”.
“El pueblo de San Luis ya pensó, y a se dio cuenta y está diciendo: No me gustó como voté, me equivoqué. Ahora voy a votar bien” dijo Rodríguez Saá según reflejó su página web, responsabilizando una vez más de la derrota electoral a la incomprensión del electorado de la provincia de San Luis.
Esta vez no hubo ni históricos dirigentes, ni dirigentes de peso, ni una multitud que lo aclamara como tantas otras veces se vio a lo largo de los años. Las mejores fotos, con las tomas más generosas que compartieron sus seguidores más allegados –Natalia Zabala Chacur, por ejemplo- revelan la pobreza de la convocatoria.
Ciertamente el Partido Justicialistas se ha ido vaciando de contenido, de dirigentes y de militantes, a la vez que Rodríguez Saá fue cerrándose sobre su núcleo más duro, aquellos que lo acompañaron en el gabinete provincial, la mayoría de los cuales hoy se encuentra con procesos judiciales, denunciados e imputados en la Justicia por causas de corrupción.
Prueba de que ese vaciamiento no parece haber terminado aún lo prueban las renuncias que esta semana se sucedieron una tras otra: primero renunció a su participación partidaria el ex intendente de San Luis, Enrique Ponce –aliado electoralmente a Rodríguez Saá en 2023-, y en las últimas horas el intendente de Villa Mercedes, Maximiliano Frontera, que renunció a su afiliación partidaria luego de denunciar persecución y proscripción una vez que reclamara la realización de internas partidarias para definir la conducción del Partido Justicialista.
Claro que no han sido las únicas. Antes, una decena de dirigentes, entre ellos intendentes referenciales del PJ durante años, se fueron denunciando un manejo autocrático por parte de Rodríguez Saá.
Piri Macagno, Daniel Sosa, Rosa Calderón, José Martínez, Lucas Aguilar, Patricia Mattuos y otros tantos nombres ya se habían marchado en noviembre del año pasado cuando de manera inconsulta sus nombres aparecieron como integrantes de la única lista que se presentó para convalidar a Rodríguez Saá como máxima autoridad partidaria.
Las fotografías que se conocieron del encuentro en la vacía sede del PJ revelan en definitiva que la dirigencia partidaria no se siente representada ni convocada por Alberto Rodríguez Saá. Y abren un gran interrogante sobre el papel que hará el Partido Justicialista en manos de Rodríguez Saá en las elecciones que llegan en menos de tres meses.
Horas previas al encuentro en la sede del PJ, aparecieron en distintos puntos de la provincia carteles con el sugerente mensaje: «¿Se lo extraña no?. A juzgar por la convocatoria de este martes por la noche, los autores de esos pasacalles y dueños de ese sentimiento de nostalgia deben ser sus ex funcionarios, aquellos que se enriquecieron en su paso por la función pública.

