Villa Mercedes: un supuesto suicidio inmerso en un contexto de femicidio

Yohana Escudero tenía 36 años. Su cuerpo fue encontrado por sus hijos de cinco y 14 años. La autopsia estableció que falleció por ahorcamiento y que no tenía traumatismos. Su familia, por el contrario, afirma que sí presentaba golpes y que es imposible que haya decidido quitarse la vida porque era re feliz.
20 de enero de 2026
Yohana Pamela Escudero convivía con su pareja y sus hijos en el barrio 100 Viviendas.

Yohana Pamela Escudero tenía todo para vivir. No solo porque era joven, madre de dos hijos que amaba, sino también porque era parte de una familia en la que se sentía feliz. Según contaron sus hermanos, tenía planes. Estaba ansiosa por tomarse unas vacaciones y la noche del lunes había planificado cenar con sus hermanas. Solo existía un punto negro, más que un punto un agujero negro en su vida: su pareja y padre de sus criaturas. Sostienen que la tenía bajo amenaza, que le había anunciado que si se separaba de él la mataría a ella o asesinaría a sus propios hijos y se suicidaría después. Ya le había demostrado que estaba dispuesto a tomar cualquier medida de esa naturaleza una vez cuando «se cortó las venas».

De hecho, circula en Villa Mercedes un audio, un mensaje de WhatsApp, en el que presuntamente él le remarca lo que ya le había advertido si seguía haciendo lo que quería. Hace ocho o diez años ella apareció con el cuerpo plagado de moretones. Aquella vez les dijo a sus parientes que le había robado un «motochorro», pero con los años admitió que nunca existió tal asalto, sino que su marido la había golpeado. Ayer (lunes), cerca de las 18, el cuerpo de Yohana apareció colgado del ventiluz de su baño. Su hija, de cinco años, la primera en verlo no sabía qué hacía su mamá de esa forma, suspendida en el aire. Su otro hijo, de 14 años, quedó con los ojos redondos como un par de platos y desesperado salió a pedir ayuda. Para los investigadores todos los elementos indican que se quitó la vida deliberadamente. Para la familia, está claro que fue asesinada y que el femicida no fue otro que ese agujero negro que la terminó de succionar.

Yohana Pamela Escudero tenía 36 años. Vivió 18 años con quien los Escudero consideran su verdugo. Quiso terminar con esa relación muchas veces; pero él le había demostrado que todo sería peor. “Era un psicópata. Hace unos tres meses, ella se fue de la casa con los nenes, porque no aguantaba más el maltrato y terminó volviendo. Él la acosaba, le mandaba mensajes, que si la veía por la calle la iba a golpear”, relató Yésica, una de las hermanas.

La mujer, cuya muerte está bajo la lupa, vivía por calle Esteban Agüero, entre Córdoba y Ardiles.

La mujer fallecida residía con sus hijos y su pareja en Esteban Agüero, entre calles Córdoba y Ardiles, en el barrio 100 Viviendas. Cuando sus chicos la vieron así, salieron a pedir auxilio. Los vecinos entraron a la casa y, de inmediato, bajaron a Yohana. Trataron de reanimarla, pero no, no reaccionaba. Quién sabe hacía cuánto tiempo su cuerpo era sujetado por esa especie de cuerda amarrada a la claraboya del baño. Bastan tres minutos sin respirar para  morir, aunque el ahorcamiento lo primero que hace es desnucar.

Cuando los policías de jurisdicción, es decir de la Comisaría 10°, llegaron advirtieron lo que para ellos la clara escena de un suicidio. Por eso desde el minuto uno, la causa fue tratada por el Departamento de Homicidios y sus pares de la seccional de la zona.

El mediodía de este martes, a través de un comunicado de prensa, la fiscal instructora 5, Gisella Milstein, comunicó que también le dieron intervención a la Fiscalía con Intervención en Género, Diversidad Sexual, Niñez y Adultos Mayores, la especializada en el tratamiento de causas penales por violencia de género.

Milstein señaló, en ese escueto parte de prensa, que el caso es abordado de momento como «averiguación muerte». Informó que ambas fiscalías ya toman testimonios a familiares de la mujer fallecida y que también aguardan por el resultado completo de la autopsia. No obstante, dos fuentes le confirmaron a esta periodista que Alba Pereira, la médica que hizo la autopsia la noche del lunes, estableció que la causa del deceso fue «muerte por ahorcamiento» y que el cuerpo no tenía otro tipo de lesión, a excepción de la marca que tatúa en el cuello esa clase de fallecimientos.

Los Escudero afirman todo lo contrario y están molestos, ya que si la causa es archivada como un suicidio no solo no habrá justicia para Yohana, sino que también peligran las vidas de sus hijos, que no quieren vivir con su padre, y la de cualquier persona, si el hombre es tan violento, como sostienen.

Una de las hermanas contó que los vecinos que intentaron volver en sí a la mujer notaron moretones en la cabeza y en sus brazos. Dijo que en el baño no había ninguna escalera y no es posible, de ninguna manera, que Yohana haya conseguido llegar por sí sola hasta el ventiluz del baño, dado que está ubicado a una gran distancia del piso.

Según otro informante, en el sanitario y en la casa en sí los efectivos no encontraron nada fuera de lugar, que haga suponer que murió por otra causa que no fuera un suicidio. Lo único que incautaron del lugar fue el celular de la mujer fallecida, seguramente para futuros peritajes.

«La nena que vio a su madre así me preguntó por qué estaba en ese estado la mamá. Le tuve que mentir. No sabía qué decirle», manifestó Yésica, una de las hermanas de quien ya no está, con los ojos hinchados de tanto llorar.

“Mi hermana jamás haría algo así. Ella amaba la vida, le encantaba salir con sus hermanas, disfrutaba de sus hijos. Esperemos que no haya manos negras en la autopsia. Porque a nosotros no nos dejaron entrar a la casa. A los quince minutos cayó la hermana del asesino, sacó fotos de la casa y a los diez minutos la dejaron entrar, después de hacer una llamada, la dejaron entrar y a nosotros no, que somos familiares directos”, cuestionó Jorge, quien apuntó al hecho de que su cuñada por ser militar tuvo “coronita” y por eso le permitieron el acceso.

Para los Escudero está claro que la pareja asesinó a Yohana. Es más, el mediodía del lunes, cuando fue a llevar a sus hijos a su casa, le ordenó al más grande que se fuera directamente a la pileta y no disturbara a su madre porque dormía, remarcó otra de las hermanas.

Por otro lado, desde otro lado, plantean por qué “hacer pasar un femicidio por un suicidio” cuando habría vasta evidencia contra el presunto homicida. ¿Cuál sería la intención? A los policías solo les bastaría detenerlo y recolectar las supuestas pruebas ya puestas a su merced por la familia de la mujer. Sería más sencillo que resolver la causa de O.J. Simpson.

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